El Papa Francisco, vos y yo
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Los gestos y palabras del Papa han despertado una gran expectativa en todos los creyentes, y también en los que profesan otros credos e inclusive no creyentes.Monseñor Jorge Eduardo Lozano*Tenemos esperanza en la renovación de diversos ámbitos de la vida de la Iglesia y su relación con el mundo.Desde el manejo de los fondos económicos a la misión evangelizadora universal, desde cambios en algunos organismos del Vaticano a la paz en el globo, desde el diálogo interreligioso a una vida eclesial más pobre... y podríamos seguir enumerando unos cuantos aspectos más. Todos importantes.Le pedimos mucho al Papa Francisco. Ponemos un gran peso en sus hombros. Y está bien que así sea, porque confiamos en su bondad y santidad.Hay cambios en la vida de la Iglesia que dependen de las enseñanzas y decisiones del Papa y sus colaboradores en Roma. Porque involucran a la Iglesia Universal.Hace muy pocos días una joven conmovida y contenta con el nuevo Papa me preguntaba: "¿qué quedará de este entusiasmo dentro de un año?" y espontáneamente me surgió decirle: "depende lo que hagamos vos y yo". Y es así. Hay cambios que son responsabilidad de los cristianos. De vos: mamá o papá y de cómo ames a tu familia; de vos, joven, y cómo vivas tus elecciones; de vos, estudiante o trabajador y tu honestidad y compromiso con la justicia; de vos, catequista, y el entusiasmo que pongas en esa hermosa vocación; de vos, docente, y cómo te comprometas con tus alumnos; de vos en concreto.Y de mí, obispo, sacerdote, consagrado; si soy más pobre, más cercano a los hermanos, más abierto a recibir a quienes sufren, más disponible para ir a las periferias geográficas y antropológicas; más fiel al Evangelio. Quienes tenemos alguna responsabilidad en la comunidad cristiana debemos dar el ejemplo.Algunos dicen: no creo en la Iglesia Institución porque me defraudó. Lo comprendo. Pero si eso es excusa para mirar desde afuera se corre el riesgo de llevar a una postura un poco cómoda y evasiva. Te invito a ponerte la camiseta y entrar a jugar en el partido. Desde la tribuna se puede alentar o chiflar al equipo. Pero los que transpiran la camiseta son los que definen el partido.El Papa, vos y yo estamos en el mismo equipo. No aflojemos. Hace falta la participación de todos.Justamente en estos días se ha destacado de manera particular la actitud solidaria de más de 2 millones de personas —la mayoría jóvenes— en diversas tareas de servicio a quienes más sufren por los temporales: donar cosas, entregar tiempo, acompañar a los que tanto perdieron. Quiera Dios que también promovamos junto a la ayuda la búsqueda de justicia. ¿Por qué pasó? ¿Qué responsabilidades hubo? ¿Qué hay que prever a futuro?El martes 16 de abril es el "Día mundial contra la esclavitud infantil", conmemorando al adolescente cristiano pakistaní Iqbal Masih, que fue asesinado a los 12 años de edad en 1995. A los 4 años había sido vendido por su papá a mafiosos fabricantes de alfombras para pagar una deuda, la cual era de unos $100 nuestros. Desde ese entonces el niño trabajaba 12 horas por día encadenado al telar, pero nunca llegaba a saldar la deuda que se incrementaba por los intereses. Teniendo 10 años logró escapar y asistió a un acto sobre derechos humanos, convirtiéndose en activo luchador contra la esclavitud laboral. Las mafias que veían peligrar sus intereses lo mataron a tiros. En España y otros países están promoviendo la causa de su beatificación. Nuestra oración, cariño y compromiso para con los niños y niñas secuestrados y esclavizados.Según algunos estudios, actualmente hay cerca de 400 millones de niños esclavos en el mundo —¡equivalente a unas 10 veces la población argentina!—. UNICEF calcula que alrededor de 300.000 menores participan en conflictos armados. Hierve la sangre, ¿verdad?Acá también me animo a decir que estamos en el mismo equipo que trabaja para que los niños vivan como niños, libres de esclavitudes y deshonras.*Obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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