El Papa quiere un Iglesia en la calle
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Una de las cualidades propias del cristianismo desde su nacimiento ha sido la dimensión misionera de la fe. El mandato último de Jesús resucitado a los apóstoles fue: "Vayan". Es un envío que impulsa. Es un envío que impulsa a salir por todo el mundo a anunciar la Buena Noticia del amor de Dios. Monseñor Jorge Eduardo Lozano* La fe se comparte por desborde de gratitud y alegría. Al darnos cuenta de cómo y cuánto nos ama Dios, lo compartimos con los demás. Desde sus orígenes, la Iglesia es misionera. Y el Papa Francisco repitió varias veces que quiere una Iglesia en la calle, no encerrada en los Templos, y menos en sí misma. La naturaleza propia de la Iglesia es la misión, el anuncio, el testimonio. Una alegría tan grande no la podemos esconder.Jesús nos decía "no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa" (Mt. 5, 15). La luz de la fe se enciende en el corazón de los creyentes para iluminar.La fe no es un acontecimiento individual, sino comunitario. La fe la vivimos en una comunidad concreta. Y el sujeto de la misión es la comunidad. En el mensaje que el Papa Francisco entregó para este día de oración por las misiones nos dice: "no se puede anunciar a Cristo sin la Iglesia. Evangelizar nunca es un acto aislado, individual, privado, sino que es siempre eclesial". La misión no es tarea exclusiva de "especialistas", sino responsabilidad de todos los bautizados. El envío es comunitario: vayan y anuncien.En la fidelidad a este envío constatamos la madurez de nuestra fe. Acerca de esto nos dice Francisco: "La fuerza de nuestra fe, a nivel personal y comunitario, también se mide por la capacidad de comunicarla a los demás, de difundirla, de vivirla en la caridad, de dar testimonio a las personas que encontramos y que comparten con nosotros el camino de la vida". A la luz de esta afirmación podemos preguntarnos acerca de la madurez de nuestra fe.Te pido entonces tres cosas concretas:1) Revisá cómo estás viviendo tu fe. ¿En la calle? (esto es, en la familia, el barrio, el trabajo...) ¿O en el encierro?2) Recemos por los misioneros que están anunciando el amor de Dios incluso en situaciones de persecución. Decía Francisco que tenía presente "a los cristianos que, en diversas partes del mundo, se encuentran en dificultades para profesar abiertamente su fe y ver reconocido el derecho a vivirla con dignidad. Ellos son nuestros hermanos y hermanas, testigos valientes —aún más numerosos que los mártires de los primeros siglos— que soportan con perseverancia apostólica las diversas formas de persecución actuales. Muchos también arriesgan su vida para permanecer fieles al Evangelio de Cristo".3) Este fin de semana, en todas las Iglesias del país se reza por las misiones en el mundo entero, y se dedica la colecta para sostener económicamente varios proyectos en Continentes en que la Palabra de Dios no ha resonado aún con claridad. Recemos y asumamos la alegría de compartir el gozo de la fe.*Obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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