El poder económico de las elites árabes
Los miembros de la oligarquía árabe, que basan su poder en los petrodólares, representan desde hace tiempo una influencia considerable en el sistema económico global.El siglo XXI comenzó con las miradas dirigidas hacia el mundo árabe y Oriente Medio. La zona, a decir verdad, se ha convertido en el escenario privilegiado de la competición global por el poder.La interna árabe está al rojo vivo desde que Estado Islámico, más conocido como ISIS (por sus siglas en inglés), pretende desplazar al actual sistema de poder de los regímenes pro-occidentales, como paso previo para extender el Islam por el mundo.Pero esos regímenes pro-occidentales están controlados en su mayoría por jeques, monarcas y príncipes que han amasado una fortuna extraordinaria, a partir sobre todo de las enormes reservas de petróleo existentes en el Golfo Pérsico.Se le llama jeque "al superior o régulo que gobierna y manda un territorio o provincia, ya sea como soberano, ya como feudatario" (Diccionario de la Real Academia).En Occidente son percibidos como los nuevos ricos globales que, voraces, compran e invierten en todos los rubros (empresas, acciones, clubes de fútbol, bancos, campos, edificios, hoteles, medios de comunicación, etc.).Un sector de la opinión pública de Europa advierte que, junto a la constante inmigración musulmana, la plata de estos multimillonarios ayuda a construir pacientemente "Eurabia", un continente sometido al poder árabe.Las revistas especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, como Forbes o Fortune, nos anotician que la región del Medio Oriente tiene a los jefes de Estado más ricos del mundo.Estos días, a propósito, se supo que el multimillonario príncipe saudí Alwaleed bin Talal, donará la impresionante suma de 32.000 millones de dólares (cerca de 29.000 millones de euros) en los próximos años a través de la entidad Alwaleed Philanthropies, una donación que no tiene precedentes históricos.Las crónicas refieren que las fortunas de los jeques y príncipes árabes tienen que ver con las enormes reservas de petróleo y los recursos naturales de sus países y también, las más de las veces, con los sistemas autocráticos y corruptos en cuya cúspide se mantienen desde hace años.El catedrático Ferrán Izquierdo Brichs, de la Universidad Autónoma de Barcelona, en su trabajo "Poder y regímenes en el mundo árabe contemporáneo", sostiene que estas elites ricas de Oriente controlan regímenes rentistas.Reúnen en sus manos autocráticas el aparato del Estado y los ingresos provenientes de la renta petrolera, y desde aquí ejercen sobre el resto de la población -cultural y socialmente pre moderna-, una suerte de paternalismo distribucionista y clientelar.Izquierdo Brichs razona que con frecuencia se presenta a estos regímenes como un fracaso por no haber conseguido el objetivo del desarrollo económico de la población, generando una clase media autónoma.Pero el catedrático dice que ése nunca ha sido el propósito buscado por las elites árabes. Ocurre que hacer que la sociedad sea más rica, dice, podría facilitar la aparición de un sector que pudiera disputarles el poder político.Para mantenerse en la cima de la sociedad (el único objetivo primario perseguido), las elites necesitan en realidad de una sociedad civil subdesarrollada, dependiente materialmente de las dádivas que sólo el jeque está en condiciones de repartir.
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