El poder de moldear a las otras personas
Una de las acepciones más usadas del término "poder" se relaciona con la capacidad de algunos sujetos de controlar y dominar la conducta de otros.En política y sociología remite a la habilidad de influir en el comportamiento de otras personas de manera deliberada y en la dirección prevista. Cabría postular que el poder exitoso es aquel capaz de moldear los cuerpos y tener la virtud de alojarse en la cabeza de los demás.Pues bien, la genética aparece como la rama de la ciencia con más chances de tomar el control de la composición corporal del ser humano, en tanto que el control de la mente está reservado a aquellos que influyen en nuestra imagen de la realidad.A esa conclusión llegó un grupo de científicos, convocado por el Centro de Estudios Avanzados sobre Ciencias de la Conducta de Palo Alto, con el propósito de analizar los trabajos más trascendentales para el futuro de la humanidad, en términos de capacidad de influencia.El neurólogo Howard Gardner, el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi, y el experto en educación William Damon (de las universidades de Harvard, Chicago y Stanford, respectivamente) dijeron que los genetistas, por un lado, y los periodistas, por otro, son los gremios profesionales de mayor relevancia.La genética como rama de la biología tiene un pasado tormentoso, a partir de las posturas eugenésicas. En la Alemania nazi, en efecto, dominó la idea de que la humanidad podía ser "genéticamente mejorada" a partir de políticas de Estado.Las atrocidades del Estado hitleriano, que buscó la pureza de la raza aria, produjeron un gran desprestigio de la genética. Pero en las últimas décadas, sobre todo a partir de las investigaciones del genoma humano, ha vuelto la retórica de acción de los genes.La presunción científica de que cuanto queremos saber sobre los humanos está contenido en la secuencia del ADN, ha ganado cada vez más fuerza. De aquí se sustenta el optimismo en torno a las principales enfermedades humanas y su cura, a través del conocimiento de las bases genéticas.En el trabajo de Gardner-Csíkszentmihályi-Damon, según publica el diario Perfil, éstos comparan los genes, la materia prima de la genética, con los "memes" (los pensamientos, creencias y valores), con los que trabajan quienes operan los medios de comunicación.Aunque se admite la importancia del factor genético en el modelaje del cuerpo humano, y la influencia que en el futuro tendrán los genetistas en este campo, se sostiene que "sin información, el cerebro humano no sirve para nada".Aquí el concepto de información tiene que ver con los datos que modifican la conciencia, o que dan forma a la mente. Impacta de lleno en la "imágenes que tengamos de la realidad", o lo que los científicos llaman "memes", término que engloba pensamiento, creencias y valores."Si los periodistas no saben ofrecer una información que resulte significativa, es probable que nuestras mentes se empobrezcan o que no tengan más alimento que el rumor y el pasatiempo", señalan los académicos.Y agregan: "Quienes trabajan en la industria de la información tienen el poder y la especial responsabilidad de preservar, proteger y nutrir el patrimonio informativo de unas personas que en gran medida han crecido y dependido de ellos para su sustento intelectual y social".Nuestros genes y nuestros códigos informativos, en suma, condicionan los cuerpos y las mentes. Y por ahí pasaría el poder de influenciar la vida de las personas, al decir de los científicos.
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