El poder narco, una verdadera amenaza
El atentado contra el domicilio rosarino de Antonio Bonfatti, gobernador de Santa Fe, perpetrado días pasados por bandas armadas vinculadas al narcotráfico, según los investigadores del hecho, es de una gravedad inusitada.Lo que aconteció en Rosario sería una muestra inquietante del poder de maniobra de estas organizaciones criminales en suelo argentino, y de hasta dónde están dispuesta a llegar frente al orden instituido y quienes lo representan.El ataque violento a un gobernador, bien mirado, es un desafío abierto a la autoridad estatal. Es un grito de guerra, de carácter subversivo, contra los representantes de los poderes constitucionales.Así se comenzó en México, un país crucificado hoy por la violencia de los narcotraficantes: disparar contra jueces y gobernantes que osan enfrentar la expansión del tráfico ilegal de drogas.La opinión pública argentina, ¿se ha percatado de la seriedad de este problema? ¿Son concientes los gobernantes locales de las dimensiones del narcotráfico? ¿De que en aquellos lugares donde se libra una guerra abierta contra él, hay más derrotas que victorias?¿Se sabe, por ejemplo, que el crimen organizado alrededor del negocio de las drogas prohibidas desarrolla una verdadera "estructura de poder" capaz de desestabilizar los regímenes democráticos?Esta estructura de poder surge como una amenaza directa a la soberanía del Estado, provocando una confrontación violenta. El poder narco, cuando comienza a crecer en un país, no para hasta que no coloniza todos los resortes del poder estatal.Funciona como las mafias: sembrando el terror y corrompiendo todo lo que toca, por ejemplo sobornando a jueces, gobernantes y periodistas. En tanto empresa ilegal, el narcotráfico necesita de discreción e incluso de anonimato para poder operar.Para obtener impunidad el narcotraficante suele comprar el silencio de quienes ocupan sitios de poder en la sociedad. Por eso su presencia se ha convertido de hecho en un peligro para la cultura democrática y la civilización en América Latina."Sabemos hasta qué punto el narcotráfico es una bestia monstruosamente poderosa y enormemente rica, sin ninguna clase de escrúpulos en la guerra que está librando", ha dicho no hace mucho el escritor peruano Vargas Llosa.Ese tipo de guerra tiene lugar en México, donde el Estado, apoyado por elementos del Ejército y la policía federal, enfrenta militarmente a los carteles de la droga y otros grupos criminales, que se disputan el tráfico de estupefacientes a Estados Unidos.Hay quienes piensan que el ideal de estas poderosas bandas es copar las organizaciones jurídicas y políticas de los países, con la intención de que se conviertan en 'Narcoestados', haciendo que el narcotráfico se quede con el poder real de la sociedad.Otros discuten que estos grupos busquen el control directo del poder político. Primero porque sus fines en realidad son sólo de lucro. Y segundo porque un Estado totalmente corrompido y débil atraería la atención de la comunidad internacional y de la sociedad.Como sea en aquellos lugares donde opera con fuerza -como México- se ha convertido en un problema gravísimo, que ha puesto en jaque al gobierno, la seguridad nacional, y la salud de la sociedad.Además, en esos sitios el narcotráfico plantea una perversa reivindicación de soberanía mediante el control violento de parcelas de territorios urbanos.El atentado al gobernador de Santa Fe, en este contexto, no debe ser minimizado. ¿Está la Argentina indefensa frente al poder narco? Su sistema de seguridad, ¿está a la altura del desafío que plantean estas bandas armadas?
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