El presente los condena
Los jóvenes tienen ciertas conductas que los perjudica en la actualidad y les prepara un futuro nada promisorio.
Por Abel Lemiñ[email protected] La conducta del ser humano no es sólo un accionar momentáneo, sino que repercute en la vida, psíquica y físicamente, por lo que la sumatoria de lo vivido y el cómo lo hemos hecho dará como resultado lo que somos y cómo estamos.Nuestros hábitos nos marcan, suman a la genética o a lo que ésta predispone, su efecto, el cual puede ser bueno o malo para la salud. Muchas de esas conductas son consideradas factores de riesgo de algunas enfermedades, dato que es de utilidad para prevenirlas, pero también para hacer pronósticos de lo que puede suceder.Los trabajos científicos, apuntalados con las estadísticas, son elementos que con alto grado de precisión pueden predecir fenómenos, por ejemplo, que un fumador tiene mayor riesgo de transformarse en un bronquial crónico o de padecer cáncer.Desde este planteo introductorio, mirando hacia el futuro, surge una gran preocupación referida a la juventud actual y los problemas de salud que tendrán cuando adultos.Citando algunos de los hábitos típicos de la mayoría de ellos, tenemos que tienden al sedentarismo, a estar horas sentados frente a la televisión o la computadora; tienen una tendencia a ingerir comida de la llamada chatarra, son fanáticos de las salchichas, de las hamburguesas, y lejos están de las frutas y las verduras; tienden a escuchar música a alto volumen, en los boliches bailables, en los automóviles con equipos increíblemente potentes y el generalizado uso de auriculares, con los walk man, los mp3, con el agravante que suelen usar los de introducción en el oído, no los de apoyo, lo que impacta más fuerte en el tímpano y algo terrible, el hábito de beber alcohol en grado superlativo, con un endiosamiento de la bebida que la hacen motivo del encuentro y de la llamada previa, un rito del que asusta verlos participar.Este pequeño listado de conductas que por repetitivas derivan en hábitos, y en algunos casos en adicciones, nos hacen presagiar que estos jóvenes serán parte de una generación de adultos sufrientes, no todos, por cierto, pero la tendencia actual nos pone en alerta.Estamos previendo una generación con mayor prevalencia de diabéticos, hipertensos, de alcohólicos y de hipoacúsicos o sordos. Parece una exageración o un pensamiento agorero, pero es sólo el razonamiento lógico que al tomar los datos de esas conductas de riesgo nos da como resultado esa triste predicción.Sucede que el sedentarismo más la comida chatarra, genera sobrepeso y obesidad lo que predispone a la persona a la hipertensión y a la diabetes, a lo que la cerveza suma su cuota nociva. Recordemos que dos décadas atrás se consumía siete litros de cerveza per cápita anual, ahora setenta.Siguiendo con el alcohol, es lamentable ver cómo toman hoy, y trágico pensar en el mañana, donde habrá indefectiblemente más adultos alcohólicos.Si a esto le sumamos el tema de los traumas acústicos por la música fuerte, también habrá n gran número de adultos sordos o hipoacúsicos.Así, en una proyección nada halagüeña, todos estos problemas de salud que ya hoy son un drama para la salud pública, se verán multiplicados, y lo que es peor, vemos esta realidad y poco o nada podemos hacer, ya que la actualidad con sus modas y el mercantilismo reinante los empujan hoy hacia las enfermedades del mañana.Si no queremos que estas predicciones sean tan así, debemos fomentar opciones de cambio, creando estímulos beneficiosos que logren estimular a los jóvenes a cambiar sus hábitos y a tomar conciencia para que vivan mejor cuando les llegue la hora de ser adultos. El cómo serán, dependerá de ellos, pero actualmente ellos dependen de nosotros.
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