El problema de las economías regionales
Atraso cambiario interno con precios internacionales en descenso. Esa parece ser la combinación fatídica que ha puesto en crisis a los productores de varias regiones de la Argentina. Raúl Robín, presidente del sector primario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), advierte que las economías regionales atraviesan "una crisis profunda".Los productos involucrados, alrededor de los cuales gira la actividad económica de una región geográfica, tienen que ver con los frutos que el país exporta.Trigo, maíz, leche, cítricos, peras, manzanas, azúcar, algodón, tabaco, vinos, son algunos artículos que sobresalen en la lista de las economías regionales en problemas.Estos días se supo que la producción del arroz está en retroceso: su exportación en el primer trimestre del año registró una caída del 54% respecto de igual período de 2014.El arroz tiene epicentro en las provincias de Corrientes y Entre Ríos, y sus productores se quejan de los altos costos, del bajo valor de la cosecha, y del cierre de los mercados.Entre Ríos es la segunda provincia con más siembra de arroz (75.000 hectáreas). Dado que es una provincia productora de bienes primarios (soja, trigo, maíz, cítricos, ganadería y demás), se encuadra dentro de las problemáticas de las economías regionales.Los bienes de estas economías son "transables", eso significa que pueden comercializarse internacionalmente. Por tanto son muy sensibles al tipo de cambio real vigente y a los precios internacionales.La rentabilidad de la producción, así, tiene que ver con el negocio de la exportación. Cuando hay "atraso cambiario", por ejemplo, se dificulta vender afuera, y es un incentivo para importar.En este caso el valor del dólar (respecto de la moneda nacional) es mantenido artificialmente bajo por la autoridad monetaria, aunque ello signifique que la producción argentina sea cara en dólares.La historia económica argentina es rica en antecedentes de atraso cambiario. Los más recordados son la tablita de los años 70 y la convertibilidad de los '90.En esos esquemas las economías regionales se resintieron, por no poder colocar su producción en condiciones de rentabilidad en el mercado internacional.Pero toda situación económica tiene su lado bueno. Si el tipo de cambio está atrasado, los salarios son más elevados, la posibilidad de vender al mercado interno crece y el consumo se mantiene alto.Por eso durante la convertibilidad se daba una cuadro sui géneris: el dólar planchado daba una sensación de estabilidad monetaria, con alto niveles de consumo, pero las economías regionales, que necesitaban un tipo de cambio más alto para poder exportar, sufrían.Varios economistas sostienen que la actual política ha optado por el "atraso cambiario", porque esta estrategia da rédito electoral. Eso piensa Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica.Consultado por la revista Veintitrés, explicó: "Pensando en las elecciones, la idea fue pisar el dólar lo máximo posible, generando un empuje del salario en dólares a costa de un mayor atraso cambiario".El actual esquema de dólar bajo, razona Castiñeira, implica generar un empuje mayor sobre el consumo, lo que se traduciría en más cantidad de votos este año para el oficialismo, aunque el efecto colateral sea afectar a las economías regionales.La historia económica argentina enseña que los atrasos cambiarios se corrigen, más tarde o más temprano, aunque siempre con alto costo social.
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