El problema de los Kirchner no son los medios ni el periodismo, es la realidad
Mientras la Presidenta se embelesa con la política exterior y el debate sobre las bases norteamericanas en Colombia, Néstor Kirchner sigue haciendo de las suyas y cada vez se esconde menos. Esta semana sumó dos porotos más a favor: Reuteman tambalea y la nueva Ley de Medios ya le sacó urticaria a Ernestina Herrera de Noble. Por Jorge BarroetaveñaEspecial para El Día Después de estallar cuando se enteró del voto de su mano derecha que posibilitó el tratamiento en el recinto de los superpoderes, el ex gobernador de Santa Fe y candidato presidencial para la mayoría del PJ entró en crisis. Carlos Reuteman siempre fue un hombre de pocas palabras. Acostumbrado a la soledad de un auto de Fórmula 1 y al modo en el que fue criado en medio del campo, sus silencios suelen decir más que sus palabras. Pero el martes estalló. Roxana Latorre lo ha acompañado de sus inicios en la política y siempre se mostró como una escudera fiel. Nunca, hasta ahora, había discrepado tan abiertamente con su antiguo jefe, al punto de llevarla a la ruptura. "Si es por la candidatura, que se la metan en el medio del culo...", disparó Lole para sorpresa de los miles de oyentes que esa mañana escuchaban LT9 de Santa Fe. Es que Reuteman está convencido que fue una operación de Néstor Kirchner, destinado a debilitarlo y demostrarle, cuáles son los límites de su poder. Un puñado de horas después, la ex diputada y últimamente funcionaria del gobierno socialista de Santa Fe, María del Carmen Alarcón, también saltaba el charco para hacerse cargo de un ente hasta ahora no creado, pero más parecido a un engendro que a otra cosa y como si la Secretaría de Agricultura no existiera. Cheppi es, a esta altura, lo más parecido a un fantasma que vaga por los despachos oficiales. Son las paradojas kirchneristas, porque a Cheppi no lo quieren ni adentro ni afuera pero sigue estando. En rigor, todo un síntoma de la falta de voluntad para solucionar un conflicto que debilitó la base de poder del kirchnerismo. Con esos dos mandobles a cuestas, el de Latorre y el de Alarcón, en el gobierno sonrieron satisfechos. Sacaron de caja a un potencial rival (quizás el más peligroso), lo hicieron dudar y lo dejaron expuesto ante la opinión pública. Un Reuteman abatido se vio el jueves en un programa televisivo. Con la camisa afuera del pantalón, y una carpeta en la mano, no pudo ocultar su desencanto ante Nelson Castro, reconociendo que sufrió uno de los peores golpes de su vida. Sólo al final, asomó algo de luz. Felipe Solá, que también estaba en el piso, lo abrazó y le pidió una reunión urgente. Muchos creyeron ver en esa fugaz imagen la mejor fórmula para derrotar a Néstor Kirchner en el 2.011. Pese a todo, el santafesino, tuvo lucidez para entender porque Kirchner actúa como actúa. Cuanto más se habla de la derrota electoral del 28 de junio, más se empeña en desconocerla, incluso redoblando la apuesta y advirtiendo que va por la profundización del 'modelo'. No parece la misma persona que antes del 28 dijo que se ganaba al menos por un voto y que lo que estaba en juego era justamente eso, el modelo. Durante la semana, en un encuentro con intendentes del Conurbano, subió la apuesta, renovó su enfrentamiento con el sector agropecuario y advirtió que se viene una 'democratización' de los medios.La Presidenta, el jueves, le dio la puntada final a la embestida presentando en sociedad el proyecto de Ley de Radiodifusión que ya entró en el Congreso de la Nación. Evidentemente que, la iniciativa, merece un análisis aparte, aunque no deja de estar teñida del enfrentamiento que el gobierno tiene con el Grupo Clarín. La ley, de hecho, ha nacido fruto de esa pelea, y todo lo que nace mal suele terminar peor. Nadie podrá oponerse a una renovación del marco jurídico, legal y tecnológico que rodea a la comunicación en la Argentina. La vieja ley, todavía vigente, no sólo nació bajo un régimen antidemocrático, sino que los formidables avances tecnológicos la han dejado desfasada de la realidad.Pero Néstor y Cristina se han dado cuenta ahora de esta realidad. El propio ex presidente tuvo casi 5 años para avanzar en un nuevo marco radiofónico y no lo hizo. ¿Porqué? Simplemente porque sus relaciones con el Grupo al que ahora defenestra, marchaban viento en popa, al punto de autorizar la famosa fusión entre Multicanal y Cablevisión. Esta actitud pendular es lo que siembra de sospechas las verdaderas intenciones del gobierno. El estilo de confrontación permanente y la intolerancia ante la crítica también forman parte de su sello. Néstor y Cristina conciben a la prensa como un enemigo al que hay que derrotar, y es entendible suponer que la intención oculta de reformar la Ley de Medios, es aumentar el control sobre la prensa, buscando acallar las voces críticas. Es que su propio pasado los condena.El problema de la Argentina no es el periodismo ni son los medios de comunicación. De hecho, existe actualmente una ley antimonopolios. ¿Porqué nunca se aplicó contra los grupos multimediáticos que la violan? Los problemas de la Argentina son la pobreza y la indigencia y los desafíos para integrar a millones de argentinos al aparato productivo. Intentar utilizar a los medios para ocultar esa realidad es tan inútil como peligroso. Es un camino que muchos gobiernos intentaron recorrer hasta que se dieron de bruces con la realidad o con las urnas. El 28 de junio pasado el gobierno recibió un aviso, aunque todavía no dio su conforme. Las peleas, en general por una plata que el ciudadano común jamás podrá dimensionar, que las libren en la superestructura del poder (al que pertenecen los Kirchner y Clarín). En el medio y por debajo, se consume el resto de la Argentina que asiste atónita a una disputa que sólo busca cuidar los bolsillos de un puñado de vivos.
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