El recurso mágico para adelgazar
Estamos en verano y mucha gente, con el afán de quietarse los kilos de más, para lucir un cuerpo en forma, busca soluciones rápidas, por ejemplo mediante la ingesta de alguna pastilla mágica.Los médicos, sin embargo, suelen advertir sobre lo nocivo es puede ser intentar adelgazar con productos. Insisten en que para combatir el sobrepeso es necesario reducir la ingesta calórica, practicar ejercicio físico y modificar los hábitos alimentarios.En todo caso, únicamente se recomienda el tratamiento farmacológico cuando las demás opciones hayan fallado o como complemento de éstas. Entre las pastillas anti-obesidad destacan los suplementos dietarios.Se estima que en el mercado argentino unos 13 millones de consumidores que gastan por año, en conjunto, 689 millones de pesos en estos productos. Ésa es la cifra de facturación del sector.Y ésta es la época del año en que más se consumen los suplementos dietarios, que son compuestos de vitaminas, minerales, proteínas, lípidos, aminoácidos, fibras dietarias y hierbas, entre otras sustancias.Todos son de venta libre y vienen bajo forma diversa: grageas, comprimidos, polvos, caramelos masticables o granulados efervescentes. Los nutricionistas dicen que ninguno de estos productos es "milagroso".Por otro lado, advierten que no todos son elaborados en base a ingredientes naturales y tienen estudios clínicos que lo avalan. Algunos productos en circulación podrían no estar autorizados. Al respecto hay que mirar atentamente los envases y ver si tienen la aprobación de algún organismo de control.Se calcula que en Argentina el 32% de los adultos tiene sobrepeso y el 11% sufre obesidad. En tanto se estima que hay un 55% que está tratando de perder peso, algo que se incrementa en esta época.La médica Mónica Katz, directora de los Cursos de Posgrado de Nutrición de la Universidad Favaloro, sostiene que si se quiere acompañar un programa para perder peso con un "nutracéutico", se debe consultar a un especialista, médico o nutricionista.Nutracéutico, palabra derivada de nutrición y farmacéutico, hace referencia a todos aquellos alimentos que se proclaman como poseedores de un efecto beneficioso sobre la salud humana.Según Katz, los nutracéuticos o suplementos dietarios son complementos de un estilo de vida saludable. "Si se espera magia sólo se obtendrá eso: una ilusión y lo que se llama síndrome de falsa expectativa, es decir 'espero grandes cambios y me desilusiono, abandono todo y agrego kilos junto con el fracaso' ", advirtió.Por otro lado, se sabe que uno de los más grandes efectos de la sociedad de consumo en general es la presión que el discurso publicitario y la moda ejercen sobre los individuos, muchos de los cuales acusan de manera enfermiza la estética de la delgadez.Hay quienes llegan a pasar hambre en más de una ocasión para conservar su imagen corporal. Y con ese propósito estético, echan mano a cualquier oferta de reducción rápida y contundente de peso.El sistema comercial fabrica nuevos e innumerables productos para controlar el peso y conservar la línea, con promesas maravillosas en el corto plazo. A lo que hay que sumar los múltiples métodos de adelgazamientos que garantizan absoluta seguridad.Pero aquí también, sin embargo, cabría no hacerse falsas expectativas. Resulta una paradoja, además, que en la sociedad donde abundan los estímulos para comer en abundancia, triunfe por otro lado una estética de la delgadez extrema.
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