El regreso del vino en suelo entrerriano
Con una bodega en Colón y el entusiasmo de un grupo de pequeños vitivinicultores, Entre Ríos pretende recuperar una actividad en la que ocupó un lugar preponderante en el pasado.Con producción propia de viñedos implantados en Colón, surgió en 2007 la Bodega Vulliez Sermet. Es la primera y única en su tipo de todo el litoral.Allí se cultivan 3 hectáreas donde hay variedades chardonnay, malbec, merlot, tannat, cabernet sauvignon, syrah y sangiovese. Actualmente se procesan 30 mil botellas al año, por ahora para consumo interno.Medio centenar de productores viñateros se han venido sumando estos años al sector. "En Entre Ríos se está empezando. No hay muchas hectáreas sembradas, pero la gente que está trabajando, lo está haciendo de una manera muy seria".Eso dijo la licenciada Felisa Sabatini, directora de la Región Litoral del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), a su paso por Victoria, el 8 de julio pasado, según consigna El Diario de Paraná.Sabatini acompañó en la ocasión al viñatero entrerriano Rubén Tealdi, quien lanzó la idea de reposicionar a la región de Victoria como la "Champagne Entrerriana", como se la coronó en un concurso desarrollado en Paraná en 1887.Esta gente anda queriendo que la provincia vuelva a ser la gran productora de vinos que fue cuando los inmigrantes europeos, a mediados del siglo XIX, trajeron el oficio de vinicultores a la tierra del General Justo José de Urquiza.Franceses, suizos y piamonteses trasplantaron su actividad en la Costa del Río Uruguay, en la zona de Colón, Villa Elisa y San José. Hacer vino, así, era parte del legado que traían de la Vieja Europa.La actividad viñatera se remonta a 1857. El profesor Héctor Guionet, en su libro "La colonia San José", da cuenta de la actividad de estos colonos. Allí habla de que la producción de vinos de Entre Ríos "mereció los más altos premios en muestras nacionales e internacionales".Entre Ríos alcanzó a ocupar el cuarto lugar en producción en el país en el primer tercio del siglo XX. En 1910 había 4.900 hectáreas cultivadas con vid, más que las sembradas con trigo y casi igual superficie que la del maíz.Pero la actividad fue eliminada de raíz por una decisión unilateral. Corría la década del '30, y el gobierno conservador y de facto de Agustín P. Justo (paradójicamente un entrerriano de Concepción del Uruguay) elaboró un plan de extirpación de los viñedos entrerrianos.El país, como se sabe, se diseña desde el puerto. Y en esa órbita -en el marco de una crisis del modelo agroexportador- Argentina quedó dividida en economías regionales.El intervensionismo de la clase dominante dispuso acabar de cuajo con los vinos entrerrianos con el argumento de favorecer así a los viñateros de Cuyo y las provincias cordilleranas.Recién en 1993 el Congreso de la Nación derogó la Ley N°12.137, de 1934, por la cual se había creado la Junta Reguladora de Vinos que delimitó cuáles zonas podían producir, y cuáles no.Desde entonces, empezó a verificarse un lento pero sostenido resurgimiento de la vitivinicultura entrerriana. El clima, la humedad, la tierra, y el hecho de que se encuentra entre los paralelos 30° y 50° de latitud sur y entre 20 y 30 metros sobre el nivel del mar, hacen que Entre Ríos tenga un excelente potencial para el cultivo de la vid.Al evaluar la realidad del sector en Entre Ríos, Sabatini diagnosticó que "está empezando, pero le falta", señalando que la cantidad de producción es por ahora incipiente.Tealdi, propietario de la chacra La Paula, está proponiendo "profesionalizar" la actividad, por ejemplo mediante el dictado de una tecnicatura de Enología.
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