El resurgir de los vinos entrerrianos
En la década del '30 los viñedos entrerrianos fueron extirpados por una prohibición, que recién se levantó en 1997. Ahora acaba de formarse la Asociación de Vitivinicultores de Entre Ríos.La entidad quedó formalmente constituida en Colón, este sábado, con la presencia del gobernador Sergio Urribarri. En la ocasión, se presentó un plan estratégico a 10 años para la actividad.El acto se desarrollo en la finca de la bodega Vulliez-Sermet, cuyos dueños son descendientes de esos vitivinicultores europeos que en el siglo XIX trasplantaron esa actividad a la costa del río Uruguay.Es que alguna vez la rica tierra de Entre Ríos tuvo viñedos de calidad. Fue en la Costa del Uruguay donde prosperó la práctica de hacer vinos. En la zona de Colón, Villa Elisa y San José, franceses, suizos y piamonteses trasladaron al terreno la tradición cultural de sus países de origen.Hacer vino, así, era parte del legado que traían de la Vieja Europa. La actividad viñatera se remonta a 1857, a poco de producirse el desembarco de los primeros inmigrantes. El profesor Héctor Guionet, en su libro "La colonia San José", da cuenta de la actividad de estos colonos.Allí habla de que la producción de vinos de Entre Ríos "mereció los más altos premios en muestras nacionales e internacionales". Según datos históricos, en el año 1906, los viñedos en la zona de Colón superaban la superficie destinada al trigo y era casi idéntica a la del maíz. En total, los viñedos ocupaban 4.351 cuadras con 362.000 plantas.Pero la actividad fue eliminada de raíz por una decisión unilateral. Corría 1936, y el gobierno conservador de Agustín P. Justo (paradójicamente un entrerriano de Concepción del Uruguay) elaboró un plan de extirpación de los viñedos entrerrianos.El país, como se sabe, se diseña desde el puerto. Y en esa órbita -en el marco de una crisis del modelo agro-exportador- Argentina quedó dividida en economías regionales.El intervensionismo de la clase dominante -llámesele centralismo- dispuso acabar de cuajo con los vinos entrerrianos con el argumento de favorecer así a los viñateros de Cuyo y las provincias cordilleranas.La extirpación de viñedos entrerrianos fue un hecho traumático. Funcionarios del gobierno central fueron enviados desde Buenos Aires, entonces, para literalmente destruir cualquier vestigio de esta industria, según cuenta la historia.La prohibición asestó un duro golpe a la economía de las familias de la Costa del Uruguay. También se penalizó la comercialización de grapa, uno de los productos elaborados en el Falansterio de Jean Durando, en Colonia Hughes, a pocos kilómetros de Colón.Concordia y su zona de influencia, donde también se desarrolló la vitivinicultura, sufrieron la prohibición. Corolario: los agricultores, también colonos europeos, prefirieron el cultivo del citrus, abandonando así el de la uva.De esta manera se acabó con una industria que era factor de progreso en la región, y que daba vinos a los mayores mercados de consumo, favorecidos por la navegación y el ferrocarril.Tendrían que pasar más de 60 años para que esa legislación quedara sin efecto. El año 1997 marcó el proceso de desregulación de la actividad. Y fue entonces que en Entre Ríos algunos descendientes de aquellos abuelos europeos plantadores de vides, reiniciaron la recuperación de la actividad.Con producción propia de viñedos implantados en Colón, surgió por caso al mercado la Bodega Vulliez-Sermet, en cuya finca este fin de semana los vitivinicultores entrerrianos, a modo de reivindicación histórica, expresaron su decisión de recuperar los esplendores de antaño.
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