El Riachuelo, ¿se está saneando o sigue igual?
Es el símbolo del gran drama ambiental del país. La Corte Suprema de Justicia, que en julio de 2008 emplazó a los gobiernos a que hagan algo, ahora se queja de los escasos avances.La contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo, equivalente a 4.000 papeleras y que afecta a 5 millones de personas, es una de las tantas vergüenzas nacionales.La podredumbre está en el corazón portuario de la Capital Federal. Pese a la promesa de todos los gobiernos, este enclave pestilente no se ha podido limpiar.El caso Riachuelo reúne los pecados capitales de los argentinos: profunda desidia e indiferencia ciudadana, corrupción empresaria y estatal, y mucho de hipocresía o doble discurso ambiental.Desde 2008 la historia empezó a cambiar, a partir de que la Corte Suprema tomó intervención. A través de un fallo de abril de ese año el tribunal ordenó al Estado Nacional, a la provincia de Buenos Aires y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sanear la cuenca Matanza-Riachuelo.La Corte no sólo consideró "urgente" el saneamiento de la zona. Sino que además viene haciendo un seguimiento de los trabajos en el lugar. En este marco, acaba de rechazar un informe de los gobiernos, pedido por ella, alegando que no le satisface.Los gobiernos, a través de la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR), presentaron el 27 de abril a la Corte el informe de situación acerca de los "avances" realizados en el saneamiento.Ahora el tribunal considera que ese informe "no da adecuada respuesta" a su solicitud, y conmina a ACUMAR a presentar otro más "riguroso" en 72 horas.Cabe consignar que el Riachuelo, que está a solo 20 cuadras de la Casa Rosada, está entre los 30 ecosistemas más contaminados del planeta, segúnun estudio del Instituto Blacksmith de Nueva York, que fue publicado en el último número de la versión en español de la revista National Geographic.Allí se habla de la presencia en la cuenca de más de 3.500 cañerías de contaminación, de aceite y metales pesados, y más de 42 plantas cuyos desechos van directamente al río.La publicación remarca que se ubica a la cuenca Matanza-Riachuelo en el Top-30 de los sistemas más contaminados, sobre la base de la cantidad de personas que se encuentran en riesgo y el grado de polución de los lugares analizados.Desde la Asociación de Vecinos de la Boca, la entidad civil que se organizó para combatir este flagelo, aseguran que en la cuenca viven 7 millones de personas, quienes padecen la amenaza de vivir en un paraje cuyo poder de contaminación equivale a 4.000 papeleras.La cuenca está repleta de metales pesados, hay 150 basurales a cielo abierto, 60 barcos hundidos, 500 mil personas que viven en villas miserias y 3,5 millones de personas sin servicios cloacales.Los vecinos denuncian que se ven chicos brotados, con los ojos irritados, y hay muertes tempranas, como efecto de este ambiente degradado en la tierra, el aire y el agua.Desde la Asociación de Vecinos de la Boca siguen denunciando falta de voluntad política para sanear este enclave infecto. A la inoperancia del Estado se suma, dicen, la actitud criminal e inescrupulosa de cientos de empresas que privilegian el lucro a la salud pública.Que la Corte Suprema de Justicia haya tomado la decisión de encarar lo que la política no hace, habla bien de los jueces, quienes deberían ser implacables no sólo con los funcionarios distraídos sino con los empresarios irresponsables.El caso del Riachuelo revela, una vez más, que las víctimas de la contaminación son los pobres, quienes deben padecer no sólo una situación social desventajosa sino la agresión del medio ambiente.
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