El Sectarismo y Fanatismo actual
A 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial, el mundo se tambalea, existe una escalada violenta imposible de predecir donde terminará, ya el equilibrio bipolar de Estados Unidos o la Rusia Soviética. Leer nota completa. Guillermo Pellegrini *A 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial, el mundo se tambalea, existe una escalada violenta imposible de predecir donde terminará, ya el equilibrio bipolar de Estados Unidos o la Rusia Soviética que existía antes desapareció, muchos países liberaron sus colonias y surgieron nuevas naciones, ahora tenemos el multilateralismo. A los intereses económicos y geopolíticos habría que sumarles el fervor religioso y el sectarismo actual que surgen otra vez.Vemos sangrientos conflictos en Ucrania, Irak, Franja de Gaza, Libia, Afganistán, Somalia, Mali, Sudan del Sur, Republica Centroafricana y Siria solo en este último país, la ONU calcula 200.000 muertos en 15 meses. Se ha roto el orden internacional.China por el momento con su impresionante poderío en todos los sectores no le interesa ser el sheriff y tener el liderazgo diplomático mundial.Debemos pensar en América, que descartando los focos subversivos y guerrilleros todavía existentes, "la sangre no llegó al rió" comparándolos con otras masacres y magnicidios actuales. Cuidémosla. El sectarismo mundial existente está cegando nuestro lino en flor, o sea nuestra juventud.Que hace la comunidad internacional a favor de la misma sociedad y de la prevención del cuerpo social y de su salud. Es un misterio.Como dice Roger Ikor, (Fr.) hay tres tentaciones. La secta, que ofrece esperanzas y proporciona en apariencia, calidos planes de hermandad y futuro. La droga, que ofrece alegría y exaltación personal. Y el suicidio que proporciona la ansiada paz y el olvido del sufrimiento. O sea tres hermanas unidas por una misma realidad destrucción y muerte. Los profetas del sectarismo nos prometen doctrinas salvadoras del mal, cambio y progreso. Pretenden tener dones divinos de sanación y profecía; lamentablemente surgen ante la crisis de la civilización actual, que es lo mismo que decir la crisis de los líderes de la actualidad, de la política de los últimos años y de la crisis de la fe.No nos dejemos colonizar con ideas raras, recordemos siempre que la buena educación en calidad e intensidad, es un blindaje contra los extremos que vemos en el mundo.Las cosas que ocurren a nuestro alrededor en forma cotidiana, nos deberían alertar para que teniendo presente la herencia, como acto tan importante de la humanidad, considerada por todas las religiones; intentáramos reconciliarnos, para revertir el desencuentro permanente en que esta inmersa nuestra sociedad a través de la violencia diaria. Es un desacato a la fe y a la vida misma, emanada de lo más sublime que es lo frágil del nacimiento. Únicamente cuando estemos en un diálogo de construcción, unión y fe bajo el lema de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, como principios emanados de la Revolución Francesa podremos construir el aparato social con los mecanismos lógicos y necesarios para evitar el delito, el crimen, la delación, la traición, la violencia generalizada y la guerra.Precisamente en la diversidad está la riqueza de lo universal, celebremos las diferencias para crecer mediante el dialogo, la comprensión y la tolerancia.No le saquen a los hombres el derecho de pensar, soñar, trabajar y vivir.No vamos ni siquiera a pensar en volver a la pirámide social del estado absoluto de la edad media, donde estaba el rey con su nobleza y un clero privilegiado, con un pueblo humilde y un campesinado desposeído. Eso ya fue. Las sociedades modernas desarrolladas descubren en seguida cuando el poder se desvía y deja de representarlos, de ser legítimo, son ciclos terminados aunque en algunos lugares pretendan seguir existiendo.El dialogo es una experiencia espiritual de encuentro. Es aplomarse. Cada uno pone al otro en un lugar donde lo reconoce y le da identidad, tiene ideas diferentes, habla y me explica lo suyo, sin que yo renuncie a mis convicciones. El tema es saber de donde venimos, aceptarlo y aceptar nuestros ancestros, sus miedos, sus hambrunas y resentimientos. Cambiar y ver a donde vamos no es fácil. Como hace el hijo del pirata, sigue en el barco o se baja y con humildad toma la pala y trabaja la tierra. Estoy convencido en que la fuerte educación, las convicciones y los principios nos pueden ayudar en este interrogante. * Maestro Normal - Lic. en Ciencia PolíticaRef.: S. Bergman
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