El siglo XXI también posee sus esclavos
Aunque hoy ninguna institución jurídica convalida que una persona pueda ser propiedad de otra, eso no quiere decir que de facto un sector de la humanidad no sufra un trato infrahumano.Hay que remontarse a las épocas más oscuras y vergonzantes de la Historia para toparse con la esclavitud. Como práctica social y económica, se sabe, fue usual en la Antigüedad.Las guerras de conquista tenían por propósito, justamente, proveerse de esclavos, fuerza de trabajo infinitamente explotable. En el Imperio Romano, que abarcó gran parte del mundo antiguo, la práctica alcanzó su mayor difusión.Más adelante en el tiempo, las personas de origen africano fueron tratadas como propiedad por los europeos que colonizaron América, a fines del siglo XV y durante el XVI. En ese tiempo, el comercio de esclavos trató como mercancía a millones de seres humanos. Los sistemas de plantaciones del Caribe, el sureste de los Estados Unidos y de Brasil se basaban en el trabajo forzado de personas.La esclavitud ha sido conceptualizada como la más inhumana y degradante forma de estratificación social. Esto por el proceso de "cosificación" implicada en su definición.En efecto, el esclavo es una "cosa" y no es un sujeto de derechos. Y esto porque pertenece a un "amo", que puede venderlo, regalarlo, alquilarlo o utilizarlo como desee.Aunque existe consenso entre todos los países respecto del carácter aberrante de esta forma, y legalmente ha desaparecido en todo el planeta, sin embargo subsisten situaciones coercitivas y de extrema desigualdad social.Se estima que hoy existen unas 29,6 millones de personas en el mundo viviendo en condiciones de esclavitud. En términos de seres humanos individuales, esto significa que, en pleno siglo XXI, hay mayor número de esclavos que antes de la abolición de este flagelo.Eso dice el "Primer Índice Global de Esclavitud", elaborado recientemente por la Fundación Walk Free, que ofrece un ranking país por país, tomando en cuenta la prevalencia estimada de la esclavitud, las cifras del tráfico de personas y los números de los matrimonios forzados o precoces.No hay un solo lugar en el mundo donde no haya individuos encadenados, golpeados o vendidos como si fueran una propiedad, muchos de ellos niños. Son sometidos en tareas en minas, fábricas, campos, talleres o prostíbulos y hasta individualmente en tareas domésticas; o al interior de matrimonios no consentidos.Se trata de personas que en muchos casos realizan trabajo forzado. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), define esta situación en estos términos: "Trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de un castigo y para el cual dicha persona no se ha ofrecido a sí mismo voluntariamente".Según los expertos, hay esclavitud moderna tanto en el tráfico de mujeres jóvenes y niños para la explotación sexual comercial, como en el estado de servidumbre a que son sometidas las personas en talleres textiles o en la minería, por caso.A todo esto, los líderes de los 15 países que conforman la Comunidad del Caribe (Caricom), acaban de elaborar un plan para reclamar a Europa compensaciones por la esclavitud durante la época colonial.La iniciativa atribuye el origen del actual retraso económico y social de la región a ese período. El plan incluye la exigencia de una disculpa pública, la cancelación de las deudas de algunos Estados con sus antiguos colonizadores y el pedido de inversiones europeas para la región.
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