El sur de Patagones, casi un desierto

"Acá tienen que venir técnicos para que nos digan qué hacer con el partido de Patagones. Sabemos que, en la desesperación, muchos productores van a salir a arar si llueven 30 milímetros, como lo hicieron en enero y en febrero (últimos), pero lo cierto es que la situación se agrava cada día más". La frase corresponde a la dirigente rural Daniela Gross, de Mujeres Agropecuarias en Lucha, quien reside en la localidad de Stroeder, a 80 kilómetros de la ciudad cabecera, uno de los sitios donde la sequía extrema llegó para quedarse. "Necesitamos que las autoridades y los especialistas, del INTA o de donde sean, se sienten con nosotros a resolver este problema que no sabemos cuándo va a parar", agregó.
Según Gross, con quien coincidió el productor José Luis Zara, cerca de 500.000 hectáreas están gravemente afectadas por la --hasta ahora-- peor sequía desde 1962, lo que representa casi el 42 por ciento respecto de las poco más de 1.200.000 hectáreas del distrito más austral de la provincia de Buenos Aires.
"Es cierto que hay áreas más afectadas que otras. Por ejemplo, en la zona cercana a Stroeder ya son 3.000 las hectáreas que se encuentran en estado terminal e, incluso, ya sin la presencia de los dueños de los campos", comentó.
La zona de Las Jarillas, ubicada a 30 kilómetros al sudoeste de Stroeder, muestra una situación tan compleja como que es imposible transitar en camionetas 4x4 por los caminos vecinales, sencillamente porque están cubiertos de arena hasta la misma línea de los alambrados.
En este lugar, en lo que transcurre de 2009 han llovido 32 milímetros: el 5 de febrero, 12; el 20, 2; el 12 de marzo, 9 y el 19, 9 mm. En todo 2008, cayeron 178 mm.
El fenómeno, ahora, se encuentra en pleno desarrollo en el sector denominado La Celina (hacia el este) y en Emilio Lamarca (al norte).
"Viniendo desde Villalonga, donde hay riego, y hacia el sur, está afectado casi el 80% del distrito. No es descabellado decir que en este tramo sólo se verán suelos arrasados", manifestó. "Hace un mes nos daba la sensación de ver algo `verde', cuando en realidad era cardo y, en algunos casos, flor amarilla. Creo que en 15 días más no quedará nada de nada", aclaró.
Un debate --no cerrado-- acerca de la "voladura" de campos se da por estos días, en que una muestra puede apreciarse a poco de transitar por la ruta nacional 3 sur, cuando el viento arrastra la tierra en dirección al mar y crea una sensación de peligrosa neblina.
Esta zona de Patagones enfrentó no pocos desmontes y, además, arados convencionales, con todo lo que ello implica en circunstancias climáticas excepcionales como las de la coyuntura. Los dos hechos, según los especialistas, provocan que la tierra vaya de un lado a otro por efecto del viento y que se convierta en infértil, más aún en períodos de seca.
Gross citó que el 80% de los productores estroedenses está afectado en forma grave (unos 200) y que, de unos 1.000 registrados en el distrito de Patagones, hay 700 en problemas.
"Las vacas ya no comen los cardos, porque tienen mucha tierra y telarañas y están a punto de secarse en forma definitiva", citó, por su parte, Zara.
Respecto del envío de maíz por parte de la Nación para los productores que poseen animales y padecen la sequía, son alrededor de 100 los que están inscriptos en Stroeder.
"Son 45 kilos (de maíz) por animal, para 10 o 15 días como máximo. Pero después habría que esperar un mes y medio; así no sirve, porque desde el momento que el animal ingresa a comer no es fácil pararlo, o quitarle la comida", expresó Zara.
En la antevíspera, llegaron a la localidad 233.640 kilos y el resto se espera para los próximos días. En total, se han prometido 1.350 toneladas.
Para muchos, el maíz llega tarde, porque el éxodo de animales de Stroeder, fundamentalmente hacia La Pampa y el norte de la provincia de Buenos Aires, es permanente. Como es lógico suponer, a precios ir "En una feria que se hizo acá, hace diez días se fueron 2.000 vacas; eso es muchísimo para nosotros. Es cierto, hubo un buen precio, de unos 500 pesos en promedio, pero se trataba de animales en buen estado", sostuvo Gross.
"La vaca que todavía come cardo tiene un buen estado, pero a la que está mal la compran en 250 o 300 pesos. Incluso, en muchos remates no quieren que el animal vaya a la feria porque se han registrado casos de muerte por estrés", agregó.
José Luis Zara está en el campo desde chico. Pero, en 1997 se radicó en Bahía Blanca para desempeñar su profesión de ingeniero civil y, en 2000, se capitalizó en hacienda y regresó a trabajar en 1.500 hectáreas --500 de ellas propias-- a 21 kilómetros de Stroeder.
Llegó a tener 300 madres y hoy debió reducir su plantel a casi la mitad. "Aún asumiendo todos los costos, que son a pérdida, prefiero arriesgar para mantener mi vaca y no quedar fuera del sistema", contó Zara.
"A números de hoy, mantener una vaca cuesta cerca de 600 pesos. Me empecino en seguir dándole de comer porque si la vendo será a 300 pesos, pero si la tengo que ir a comprar del otro lado de la barrera (sanitaria), la tengo que pagar $ 2.000", explicó.
"Sé que si vendo el rodeo me tengo que ir de la zona nuevamente y no regreso nunca más", aseguró.
GENTILEZA. Guillermo Rueda. La Nueva Provincia
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