El temor a que las máquinas rebelen
La hipótesis tendría anclaje en un temor ancestral de la naturaleza humana: ¿es posible que los artefactos creados por el hombre, autosuficientes en su poderío, se subleven en algún momento contra él al punto de pasar a someterlo?La perspectiva le inspiró a Mary Shelley una de las historias más atrapantes del género del terror de todos los tiempos: Frankenstein, aquel monstruo que se volvió contra quien le había dado vida.Escrito en los albores del positivista siglo XIX, que había puesto toda su fe en el progreso técnico, vaticinando que la razón científica resolvería todos los dilemas humanos, el relato fue un contrapunto literario a tanto optimismo.La propia Shelley, en el prólogo de su libro, confesó que la obra trasuntaba el temor que le suscitaba "cualquier esfuerzo humano por imitar el mecanismo estupendo del Creador del mundo".Frankenstein es el modelo de Prometeo, el titán de la mitología griega que por robar el fuego de los dioses, y darlo a los hombres para su uso, posteriormente fue castigado por Zeus por ese motivo.En la actual civilización técnica, que proclama la muerte de los dioses, nadie teme el castigo divino. No obstante, no ha desaparecido el miedo ante la posibilidad de que los artefacto técnicos, liberados del control humano, terminen imponiendo su voluntad.Se trata de un escenario que el cine moderno -siempre dispuesto a alegorizar sobre mundos posibles- viene abordando en películas como "2001: Una odisea del espacio", "Terminator" o "Matrix".Pero lo curioso -o no tanto- es que la Universidad de Cambridge, en Gran Bretaña, haya decidido convocar a un grupo de expertos para que estudien si hay riesgo de que las máquinas dominen al mundo.Según los reportes internacionales, el Centro de Estudio de Riesgo Existencial (CSER) está investigando los peligros que suponen para el hombre los nuevos campos como la biotecnología, la vida artificial, la nanotecnología y el cambio climático."Muchos científicos están preocupados porque los desarrollos de la tecnología humana podrían suponer pronto nuevos peligros de extinción de toda nuestra especie", explicaron desde la universidad.Uno de los convocados para la investigación es el profesor de filosofía Huw Price, para quien hasta ahora la distopía o realidad indeseada todavía no llegó, aunque eso no signifique que haya que descartarla en el futuro.¿Es descabellado pensar, por ejemplo, que el mundo alguna vez pueda ser dominado por las computadoras? "Parece una predicción razonable que en algún momento de este siglo o el próximo la inteligencia escapará de las limitaciones de la biología", se aventuró el filósofo Price."Y, cuando eso ocurra, ya no seremos las cosas más inteligentes del lugar, lo que nos pondría a merced de máquinas que, si bien no son maliciosas, no nos incluyen entre sus intereses", agregó.Los científicos de Cambridge, por tanto, creen que ya es tiempo de averiguar si está cerca el día en que los aparatos se declaren autosuficientes, se independicen del control humano, y empiecen a operar sin tener en cuenta las necesidades de su "creador".Quizá para algunos sea metafísicamente imposible aceptar que la computadora pueda dejar de ser lo que es, simple herramienta, para devenir en otro ser ontológicamente emparentado con el hombre.Sin embargo, desde la filosofía se viene advirtiendo hace tiempo que el hombre, deslumbrado por el progreso técnico, podría caer víctima de esa fascinación.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

