El trabajo, como vía para la salvación
Por varias razones la lucha de los trabajadores dentro del capitalismo está asociada a la figura de Carlos Marx, para quien el trabajo puede ser motivo de condenación o de salvación.La predica del autor del "Manifiesto Comunista" (1848) y de "El Capital" (1867), seguro inspiró a aquel grupo de sindicalistas que fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en la huelga general del 1° de Mayo de 1886.El Día Internacional de los Trabajadores se creó justamente para reivindicar y homenajear a los llamados "mártires de Chicago", que buscaban con su reclamo una reducción de las jornadas de trabajo, en los inicios del industrialismo.Se cree por lo general que la única preocupación de Marx era cómo poner fin a la explotación económica. Pero en realidad su obsesión fue la eliminación de la "alienación", causante de la desdicha del género humano.Su gran descubrimiento reside en que el hombre enajena su libertad por intermedio del trabajo, es decir, de esa actividad (privilegiada) merced a la cual obra sobre su ambiente, transformándolo."Trabajo, luego existo". Esa parece ser la filosofía central del marxismo, para el cual el hombre se "realiza" y se "autocrea" transformando, junto con los otros hombres, la naturaleza.Ahora bien, Marx no encuentra un hombre que se haga o se realice humanizando su entorno. Lo que encuentra son hombres alienados, o más bien, expropiados de su valor de hombres por la expropiación o alienación de su trabajo.Según su diagnóstico, el capitalismo, basado en la propiedad privada, convierte al hombre en una mercancía en manos del propietario. Esto hace que el proletario, en quien reside la esencia humana, trabaje por la pura subsistencia.La alienación consiste ante todo, dice Marx, "en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no hace parte de su ser, no se siente satisfecho sino infeliz, no desarrolla una energía física y espiritual libres, sino que debilita su cuerpo y destruye su espíritu". El trabajo, en estas condiciones es un instrumento de condenación, una verdadera maldición. En efecto, al poseer los medios de producción, la clase capitalista se interpone entre la naturaleza y el trabajador -y los hombres en general-.Eso deforma y falsifica la relación existente entre ambos, y no sólo le roba al trabajador los frutos de su labor, sino que lo despoja además de su propia humanidad.El trabajador, entonces, se contempla a sí mismo, y contempla la naturaleza y la sociedad bajo una luz falsa. Está "desconcertado" por toda la estructura de la civilización industrial erigida para su esclavización (alienación).Si la posesión de los medios de producción permitía a los empresarios explotar a sus empleados, la solución marxista cae por su propio peso: la colectivización de la propiedad (convirtiendo al Estado en dueño, en representación de los trabajadores) liberará las virtualidades del hombre, lo sacará de su condición de opresión.Será el momento entonces en que el trabajo, en vez de ser un instrumento de explotación de unos hombres sobre otros, actuará como mecanismo de salvación de los proletarios, y con ellos de la humanidad toda.En esa sociedad ideal sin clases, la producción abundante será distribuida entre todos de acuerdo con sus necesidades. Al desparecer la alienación del trabajo, mediante la colectivización económica, el hombre habrá encontrado la felicidad.He ahí el sueño marxista que ha inspirado tantas luchas obreras.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

