El trabajo digno como eje de la política pública
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"A diferencia de la experiencia neoliberal, donde mediante la flexibilización laboral se restringieron los derechos laborales, disciplinando a los trabajadores ante un modelo rentístico para unos pocos, la instauración de un modelo inclusivo, a partir de 2003, coloca al trabajo decente como un factor indispensable para el desarrollo".Jerónimo Rodríguez Usé*OpiniónEl nuevo régimen de trabajadores domésticos, al igual que el régimen de trabajo agrario aprobado en diciembre de 2011, profundizan esta concepción, garantizando derechos y mejorando la calidad del empleo en dos de los sectores con mayores niveles de informalidad.El nuevo régimen de trabajo agrario reemplaza a la anterior legislación de 1980 que lo excluía de la ley de contrato de trabajo, privando al sector de un conjunto de derechos y garantías presentes en el resto de las actividades. Mediante esta ley, entre otras cosas, se establece una remuneración mínima fijada por la comisión nacional de trabajo agrario, la cual no puede ser inferior al salario mínimo vital y móvil y se garantiza a los trabajadores rurales el acceso a una jubilación ordinaria a partir de los 57 años.Otro hecho destacable de la nueva normativa es la creación, bajo la órbita del Ministerio de Trabajo, del Registro Nacional de Empleados y Trabajadores Agrarios (RENATEA), en reemplazo al anterior organismo de registro (el RENATRE), manejado por la UATRE, gremio liderado por Gerónimo Venegas. Durante la gestión del "Momo" Venegas, la fiscalización se tercerizaba a la empresa Gregard S.A, que a pesar de contar con un contrato de 8 millones de pesos anuales, no realizó esfuerzo alguno mejorar la formalidad del sector.En este sentido, son contundentes las cifras expresadas por el director general del RENATEA, Guillermo Martini, quien tomando el caso de la provincia de Mendoza señala que la registración histórica para un mes de enero era de 547 personas en 2007, mientras que en enero de 2013 se registraron más de 1.400 trabajadores.Los diversos operativos de inspección realizados en las provincias permitieron que, durante los primeros cuatro meses del año, se incluyeran más de 20 mil personas al padrón de peones registrados.Otro dato que refleja los desmanejos del sistema de registro de empleados bajo la órbita de la Uatre y con la participación activa de la Mesa de Enlace, fue reflejado por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) en su informe sobre el RENATRE de enero de 2012. Dicho trabajo registra una deuda de los empresarios del campo por 33 millones de pesos en concepto de contribuciones patronales que no fueron reclamadas por el organismo. Decreto reemplazadoPor su parte, el recientemente aprobado nuevo régimen de contrato laboral para el trabajo doméstico reemplaza al decreto ley de 1956 de la dictadura de Aramburu. Al igual que los trabajadores rurales, los trabajadores domésticos se encontraban por fuera de la ley de contrato de trabajo; así como de la ley que regula la jornada laboral, la ley de obras sociales, de riego de trabajo y el régimen de asignaciones familiares pensiones y jubilaciones.En suma, las empleadas del sector (dado que más del 95% son mujeres) no contaban con los mismos derechos y garantías que el resto de los trabajadores.Según el ministro de trabajo, Carlos Tomada, este sector presenta un alto nivel de informalidad donde solo un 30% de las trabajadoras están registradas. A su vez, la gran mayoría, para poder alcanzar un salario medio, se emplea en diversos hogares superando la jornada de trabajo ordinaria de 8 horas.Producto de la nueva legislación, más de un millón de trabajadoras domesticas tendrán acceso a una cobertura de asignaciones familiares, cobertura frente a accidentes de trabajo, licencias pagas por maternidad, aguinaldo y vacaciones pagas. Además, la jornada laboral queda limitada a 8 horas.Ambas medidas son consecuencia de un proyecto político que tiene al trabajo digno coma eje de las políticas públicas. Este tipo de medidas permiten saldar deudas con sectores que veían relegados sus derechos laborales, acabando por fin con la discriminatoria e indignante distinción entre trabajadores de primera y de segunda.* Economista integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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