El trigo entrerriano desentona con el resto
Se está cosechando el 90% de la superficie sembrada, con un rendimiento notable. Esto ocurre en medio de una declinación triguera nacional, y cuando no se sabe cuánto vale el grano.Contra todos los pronósticos, la campaña 2009-2010 de trigo en Entre Ríos será una de las mejores en mucho tiempo. "Ha sido una campaña excepcional", manifestó Pablo Fontanini, integrante del Sistema de Información Agrícola de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Siber).La sequía de la anterior campaña (2008/2009), el complicado escenario financiero, el malhumor de los chacareros ante el intervencionismo del gobierno en la cotización del cereal, presagiaban lo peor.Sin embargo, en Entre Ríos se sembró más trigo, para sorpresa de propios y extraños. El área implantada (275.000 hectáreas) creció un 8% respecto del ciclo anterior (254.995 há.).¿Qué es lo que pasó? Técnicos de la Bolsa de Cereales aseguran que ayudaron tres factores: 1- la oportuna lluvia a fines de mayo; 2- la mejor relación entre el precio del cereal y el costo de los insumos; 3- la concertación del precio y las formas de pago de los arrendatarios.Al margen de estas consideraciones, lo cierto es que en Entre Ríos ya se ha cosechado el 90% del área implantada (con lo cual se ha perdido muy poco de los sembradíos).El otro dato crucial es que si el año pasado se levantaron alrededor de 1.900 kilogramos por hectárea debido a la sequía, este año el rendimiento es de 3.650 kilos del cereal por hectárea.Ahora bien, a nivel nacional el cuadro triguero es complicado. La siembra ha sido la más baja en 111 años, en tanto que se aguarda que la cosecha de trigo 2009/2010 será la peor en 32 años.Calculan que la cosecha global rondará los 7,5 millones de toneladas. Hace dos campañas, Argentina cosechó 16,3 millones de toneladas. Obviamente, la merma de la cosecha se traducirá en menos saldos exportables.Según los técnicos, la ausencia de lluvias en la provincia de Córdoba, La Pampa, gran parte de Santa Fe y el oeste y sur de Buenos Aires han generado una importante caída del área triguera.El otro factor que habría conspirado en el derrumbe de la siembra es el intervencionismo del gobierno, que llevó a una disparidad de precios con las cotizaciones internacionales.Ligado a esto, se está dando una situación insólita: mientras la cosecha de trigo avanza en todo el país, los productores no saben cuánto vale el cereal. El valor no aparece en las pizarras de las Bolsas de Cereales.Los chacareros, que vienen bregando por cobrar el "precio lleno", sin que el Estado muerda más de la cuenta del producido, culpan al gobierno por esta incertidumbre.Aparentemente, el gobierno negocia con los compradores del cereal, el Centro de Exportadores (CEC) y la industria molinera, para habilitar cupos exportables, que eviten un desabastecimiento del mercado interno.Es importante recalcar que el trigo es un cereal de consumo popular (no así por ejemplo la soja, de la cual el país es gran exportador mundial). Su valor determina el costo del pan en la Argentina.Según los registros históricos del siglo pasado, la peor siembra ocurrió en 1954. Ese año la Argentina exportó sólo 63.000 toneladas. Durante el gobierno de Juan Domingo Perón hubo una fuerte sequía que dejó su huella.Se habían sembrado 4,8 millones de hectáreas, pero se cosecharon sólo 2,8 millones de hectáreas, con un resultado de 2,1 millones de toneladas.Una de las críticas que se le hace a la actual política agrícola, es que la Argentina se ha "sojizado", en desmedro de otros cultivos esenciales, como el trigo, el maíz, el lino y demás.
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