El uso indiscriminado de los antibióticos
La resistencia de algunas bacterias a los antibióticos se ha convertido en una amenaza pública global. Una de las razones del fenómeno es el abuso de estos fármacos por parte de la población. Es uno de los mayores problemas que enfrentan hoy la medicina y la ciencia: la resistencia bacteriana a fármacos antimicrobianos. El problema reside en que los microorganismos están desarrollando una notable y vertiginosa resistencia a los antibióticos, que así se revelan ineficaces.El origen de la palabra antibiótico proviene del griego: 'anti' que significa contra, y 'bios', vida. Son sustancias naturales, semisintéticas o sintéticas, que a concentraciones bajas, inhiben el crecimiento o provocan la muerte de bacterias patógenas, capaces de producir enfermedades.El descubrimiento de los antibióticos supuso para la medicina uno de los grandes hallazgos de la historia. Desde la antigüedad el ser humano ha utilizado compuestos orgánicos para el tratamiento de enfermedades infecciosas.Según los libros de medicina, el uso más remoto de estas sustancias tuvo lugar en China hace más de 2.500 años. Se sabía entonces que la aplicación de la cuajada mohosa de la soya sobre ciertas infecciones traía beneficios terapéuticos.Pero los compuestos antibióticos para el tratamiento de enfermedades humanas causadas por bacterias, tales como la tuberculosis, la peste bubónica o la lepra, no se aislaron e identificaron hasta el siglo XX.Algunos autores señalan que la historia de los antibióticos como tal comienza en 1928, cuando el científico británico Alexander Fleming, descubrió la penicilina. Aunque a comienzos del siglo XX fue importante también la aportación de Paul Ehrlich para el tratamiento de la sífilis.El punto es que las bacterias, como cualquier ser vivo, se adaptan para sobrevivir. Se trata de una respuesta adaptativa frente a la liberación masiva de antibióticos tanto en el ámbito clínico como en el medio ambiente.La aparición de "superbacterias" es un fenómeno en aumento que amenaza seriamente los avances médicos logrados a los largo de los últimos 130 años tras arduas batallas contra patógenos bacterianos.Una de las razones de por qué los microbios se revelan tan resistentes tiene que ver con el uso indiscriminado e irracional de los antibióticos (asociado a la automedicación).Por eso en Europa se ha instituido el 18 de noviembre como el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos, una iniciativa orientada a concientizar a la ciudadanía y al personal sanitarios sobre el problema.En este sentido, se insiste en que no se puede abusar de los antibióticos cada vez que los necesitamos. Estos fármacos son muy especiales y si se quiere evitar que dejen de ser eficaces se impone un uso racional de ellos y conocer cuándo y cómo se los puede consumir.Se argumenta que los seres humanos poseemos, además, un sistema inmunitario que es capaz de eliminar la mayoría de las infecciones bacterianas sin la ayuda de los antibióticos. Por eso, el uso indiscriminado de estos fármacos no sólo puede acarrear problemas de salud (la automedicación y el abuso en su ingesta puede provocar por ejemplo alergias) sino que favorece la resistencia a ellos de los microorganismos.Para seguir tratando con éxito las infecciones bacterianas es esencial, por tanto, que las personas hagan un uso prudente de los antibióticos. Esto contribuiría a frenar la aparición de bacterias resistentes.
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