El uso político de los mundiales de fútbol
La víspera del campeonato mundial de fútbol en Rusia reinstala el debate sobre la instrumentalización política de un espectáculo que, durante el mes en que se desarrolla, acapara la atención mundial."Vladimir Putin va a utilizar el Mundial de la misma forma que lo hizo Adolf Hitler con los Juegos Olímpicos", disparó hace poco Ian Austin, diputado laborista de la Cámara de los Comunes británica, y pidió que Inglaterra no participara del campeonato.La comparación fue refrendada por el ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, en una comparecencia ante esa Cámara para hablar sobre el caso del envenenamiento del ex espía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia.En la ocasión Johnson afirmó que le resultaba una "posibilidad vomitiva" pensar en el presidente ruso, Vladimir Putin, "cubriéndose de gloria" en ese evento deportivo.El diputado laborista Ian Austin insistió con que "Inglaterra no debería participar en el Mundial" porque Putin lo va a utilizar "de la misma manera que lo hizo Hitler en las Olimpiadas de 1936"."No creo que debamos apoyar a Putin usando el evento como un ejercicio de relaciones públicas para encubrir los graves abusos contra los derechos humanos de los que es responsable", agregó.La Cancillería rusa no tardó en responder a esta acusación, señalando que resultaba "inadmisible" comparar el Mundial de Rusia con los Juegos Olímpicos de Berlín organizados por la Alemania de Hitler en 1936."Toda comparación o paralelismo de esa clase, tratándose de un país que perdió millones de vidas en la lucha contra el nazismo, es inadmisible e indigna de un jefe de la diplomacia de un Estado europeo", aseguró María Zajárova, portavoz de la Cancillería.Este debate no es ajeno en un país como la Argentina donde históricamente el poder político siempre tuvo que ver con esta pasión popular, al punto que en estas pampas todo lo que mueve la pelota es un asunto de Estado.No son pocos los que suscriben la tesis, en este sentido, de que el campeonato mundial de 1978 que ganó Argentina, fue un servicio que se le hizo al entonces gobierno militar de Jorge Rafael Videla, para tapar el lado oscuro de ese régimen.Se dice que no hay remedio de masas más efectivo que un buen campeonato internacional para hacer que el país anfitrión, organizador del espectáculo, olvide por unos días sus problemas.Por lo demás, hasta hace poco funcionaba en el país el programa "Fútbol para todos", o sea la transmisión "gratuita" de todos los partidos del campeonato local, con lo cual la AFA se convirtió en apéndice del Estado (el dinero de los impuestos se iba en estos menesteres).El efecto del Mundial siempre es un tema instalado en las mentes políticas. A propósito entre los nuevos documentos desclasificados en Londres sobre la Guerra de Malvinas, figuran los análisis que realizaba el gobierno británico respecto a los efectos que podría tener el Mundial que se realizaba en España en 1982.La Argentina había ganado el campeonato anterior y si la guerra hubiera seguido un mes más, su fase crucial hubiera sido durante el Mundial. Las tribunas españolas, con cánticos encendidos a favor de la Argentina, era un tema que preocupaba el Foreign Office.Desde que el fútbol moderno, nacido a mediados del siglo XIX, se transformó en un fenómeno de masas, la política siempre se metió. Los distintos regímenes, sobre todo los populistas, comprendieron la importancia de manipularlo con fines ideológicos.
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