El uso y el abuso de la tecnología en la calle
El uso de dispositivos electrónicos, tanto por peatones como por conductores de vehículos, atentan contra la atención que se requiere para circular en la vía pública, aumentando así los casos de accidente.La Ley de Tránsito prescribe a los peatones una cosa: "Se debe cruzar la calle con atención y evitar cualquier acto que ocasione la distracción". Va de suyo que con ello se quieren evitar accidentes.Pues bien, caminar distraído con el MP3 conectado o leyendo mensajitos, por ejemplo, es una práctica alejada de lo que se espera de un peatón responsable.La función atencional, al distribuirse en situaciones muy distintas, pierde eficacia y aumenta entonces la posibilidad de sufrir accidentes. Esta observación la repiten la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el ámbito global y en nuestro medio organizaciones no gubernamentales como Luchemos por la Vida.Lo que se quiere es prevenir a la población, sobre todo a la más joven, de los problemas derivados de la adicción a dispositivos electrónicos. La utilización de aparatos de música y celulares en la vía pública anula un sentido clave: la audición.Y a esto se suma la vista, con el uso de jueguitos o la reproducción de fotos y videos en equipos portátiles. La consecuencia son más accidentes entre quienes caminan por la ciudad.Los expertos señalan que la lectura de un mensaje de texto insume, en promedio, de 8 a 10 segundos. En ese lapso, se pierde concentración. Como la vista está puesta en el aparato, y no en el entorno, eso aumenta los riesgos de accidente.No es un problema sólo de los peatones tecnológicos. La aparición y uso extendido de nuevos dispositivos móviles y pantallas de navegación asistida (GPS) distraen al volante, generando riesgos de accidentes viales.Manejar escribiendo o leyendo mensajes y al mismo tiempo mirando el paisaje que se recorre, crea una situación potencialmente peligrosa. La atención que se presta a una cosa, se le resta a otra.Leer un SMS, que demanda unos 8 segundos de atención, a una velocidad de 40 Km/h, hace que un conductor recorra 66 metros sin prestar atención al tránsito y al entorno.En una ruta, a 100 Km/h, los metros recorridos con ese nivel de abstracción son 166 metros desviando el foco de atención. Esos son los cálculos del Centro de Experimentación y Seguridad Vial.En cuanto al empleo del celular, urge insistir en su uso prudente, sobre todo cuando se trata de personas que conducen automóviles o peatones que cruzan las calles. En ambos casos se puede caer en distracciones riesgosasAlgunas estadísticas revelan que en Argentina, en 2007, el porcentaje de infractores que usaban el celular mientras manejaban se situaba en 4,1 por ciento. Pero cuatro años después aumentó al 9,7%, lo que supone que alrededor de 174.000 conductores vienen infringiendo normas claras que regulan el tránsito.Está comprobado que la distracción que produce el celular es mucha (es más absorbente que el diálogo que se mantiene con otros ocupantes del automóvil). Se sabe que los tiempos de reacción del conductor se lentifican y afectan las posibilidades de una frenada.Cabe añadir, además, la reducción de la visión periférica y el menor empleo de los espejos retrovisores mientras se conduce y se habla por el celular.En cuanto al número de peatones que cruzan la calle mientras hablan por celular, se ha estimado que llegan a un 13,4 por ciento. Para ellos los riesgos crecen porque se muestran menos cuidadosos de las luces del semáforo y hablan sin mirar la corriente de vehículos.
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