El verano y las vacaciones
En estos meses de verano hay menos movimiento en la calle. Lo habrán notado, ¿verdad? Todos parecen que caminan un poco más despacio. En parte por el calor, y también porque hay menos apuro para hacer las cosas.Algunos, tal vez, se pueden ir unos días afuera. Muchos no. Pero todos podemos aprovechar este tiempo para entregarle otra mirada —quizás más despejada o menos apremiada por horarios y obligaciones— a lo que nos rodea."Tenemos más tiempo", pareciera decirnos cada enero. Descanso en el trabajo, no levantarse temprano por la escuela de los chicos, los días son más largos.Es bueno proponerse algo más que mirar la tele todo el día.Por ejemplo, ir a visitar a algún familiar o amigo que hace rato no vemos. Esos encuentros nos reconfortan y ayudan a gustar de los recuerdos. Seguro que aquellos que visitamos tienen algo nuestro dentro suyo para darnos y hacernos sentir más cerca en los afectos.También podemos ir a visitar a la Virgen de Luján. Hace poco pasé un sábado a la tarde por el Santuario y había mucha gente que iba a Misa y rezaba, y luego se sentaban a tomar mate debajo de las arboledas del costado del río. En vacaciones es bueno dedicarle más tiempo a la oración. Y si es en familia, mejor.Todo lo que podamos hacer en familia es tiempo bien usado. Tiempo que transcurre la simpleza de la vida compartida. Salir a pasear, jugar a algún deporte o juegos de mesa en casa.No debería faltarnos un tiempo dedicado a conversar tranquilos sobre cómo nos fue en el año 2009 y qué esperamos para el 2010: qué expectativas tenemos, qué quisiéramos lograr, qué deseamos de nuestra familia.Si tenemos la posibilidad de ir de vacaciones a algún lugar de veraneo, tenemos también allí ocasión de dar gracias a Dios por tantas cosas lindas que hizo en nosotros.Y sobre todo, por el regalo de la vida y de aquellos que queremos y nos quieren.Más de una de esas cosas lindas ni siquiera las registramos porque el ritmo del año de trabajo y estudio a veces no nos dejan ver con claridad esa presencia de Dios a nuestro lado.Verano y vacaciones pueden acercarnos a mirar hacia adentro de cada uno, percibir la compañía de Jesús en nuestro andar y agradecerle que nos haga fieles a su amistad y presencia divina. +Jorge LozanoObispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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