Editorial | Estados Unidos

El viaje a la Luna, un hito de la humanidad

Hoy se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la luna, evento que se asocia a un prodigio de la raza humana, un punto culminante de la historia de nuestra civilización.

En mayo de 1961 el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, se dirigió al Congreso comprometiéndose a que antes del final de esa década conseguirían llevar un hombre a la luna y traerlo de vuelta a la Tierra sano y salvo.

Esta declaración se enmarcaba en la carrera frenética por la supremacía espacial en la que por entonces rivalizaban Estados Unidos y la Unión Soviética, en plena Guerra Fría.

El 16 de julio la misión espacial norteamericana Apollo XI despegó de Cabo Cañaveral con tres tripulantes en su interior: Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Mike Collins

Esa misión norteamericana llegó a la superficie de la Luna el 20 de julio de ese mismo año y al día siguiente logró que dos astronautas (Armstrong y Aldrin) caminaran sobre la superficie lunar.

Cuando Neil Armstrong dejó su huella en la superficie polvorienta de la Luna, ante millones de espectadores que observaban por TV, estupefactos, dio inicio un capítulo trascendente de la era espacial.

Desde el punto de vista político esta misión fue un rotundo éxito para el gobierno estadounidense comandado por el presidente Richard Nixon, y un homenaje a su inductor, el presidente John F. Kennedy, que no pudo disfrutar del mismo por ser asesinado en 1963

Pero el evento tiene su propia teoría conspirativa. Los “apoloescépticos” (o negacionistas) afirman que se trató de un engaño con el fin de demostrar la supremacía espacial de Estados Unidos frente a sus rivales soviéticos.

Los que afirman que los alunisajes del programa Apolo jamás ocurrieron, hablan de que la NASA (sigla en inglés para la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos) armó un montaje y de que las imágenes que se mostraron al mundo entero fueron rodadas en un estudio de cine.

Santiago Camacho, autor del libro “20 grandes conspiraciones de la historia”, dice allí que las tomas falsas habrían sido rodadas en la base Norton de la fuerza aérea en San Bernardino (California).

Una serie de películas, en tanto, han ayudado a alimentar la teoría del falso alunizaje. Una de ellas es Capricornio Uno (1978), que narra una farsa para falsificar el aterrizaje en Marte.

En Diamantes para le Eternidad (1971), de la saga James Bond, parece verse al actor Sean Connery caminando a través de un estudio donde se simulan los alunisajes.

Sin embargo, científicos, técnicos e interesados en la historia de la exploración espacial han rechazado estas afirmaciones calificándolas de infundadas y de no poseer rigor científico alguno.

El periodista español C. Galán Roma, que en 2009 escribió una larga nota sobre el tema para el diario “20 minutos” (España), cita a Manuel Cornide, profesor titular del departamento de Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid, quien no tiene dudas de que el hombre pisó la Luna un día como hoy pero de 1969.

“Hay gente que quiere buscar notoriedad”, dice al apuntar a los apoloescépticos. Según recordó, en su programa Apollo, la NASA tuvo en su nómina a 35.000 personas, y otras 400.000 trabajaban para ellos en empresas y universidades.

“No se puede construir un engaño donde están implicadas miles de personas en las observaciones, algún día lo dirían. Es imposible poner a miles de personas de acuerdo para mantener un engaño de esta magnitud”, razonó Cornide.

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