El viaje a la Luna y la teoría conspirativa
Hoy se cumplen 49 años de la llegada del hombre a la luna, algo que se asocia a un prodigio de la raza humana. Sin embargo, hay quienes sostienen que es el mayor fraude de la historia de nuestra civilización.El 20 de julio de 1969 Neil Armstrong dejó su huella en la superficie polvorienta de la Luna, ante millones de espectadores que observaban por TV, estupefactos, el inicio de la era espacial.La llegada de Apolo 11 a nuestro satélite fue considerada una de las mayores hazañas de la humanidad. Una muestra elocuente de hasta dónde puede llegar el hombre.Pero el evento tiene su teoría conspirativa. La acusación, en este caso, es que se trató de un engaño del gobierno norteamericano con el fin de demostrar la supremacía espacial de Estados Unidos frente a los rivales soviéticos, en plena Guerra Fría.Los "apoloescépticos" se suman así a la larga lista de quienes ven una trama oculta detrás de todos los hechos. Los afectos a creer en sociedades secretas, complots criminales y encubrimientos gubernamentales, son proclives a pensar que todo está digitado por un poder real que, desde la sombra, maneja los hilos de la historia.Se diría que hay tantas teorías conspirativas como eventos importantes históricos existen. En materia espacial, por caso, hay quienes acusan a los gobiernos (el de Estados Unidos) de ocultar pruebas sobre visitas de seres extraterrestres.Incluso hay quienes afirman que diversas razas de estos seres mantendrían un supuesto contacto con los grandes líderes de la Tierra. Pero todo se ocultaría con propósitos inconfesados.Los que afirman que los alunisajes del programa Apolo jamás ocurrieron, hablan de que la NASA (sigla en inglés para la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos) armó un montaje y de que las imágenes que se mostraron al mundo entero fueron rodadas en un estudio.Santiago Camacho, autor del libro "20 grandes conspiraciones de la historia", dice allí que las tomas falsas habrían sido robadas en la base Norton de la fuerza aérea en San Bernardino (California).También se habla de unos supuestos estudios cinematográficos construidos en secreto en Nevada o de que pudieron utilizarse paisajes terrestres que por su aspecto rocoso podrían haber servido de escenario para el rodaje.Una serie de películas, en tanto, han ayudado a alimentar la teoría del falso alunizaje. Una de ellas es Capricornio Uno (1978), que narra una farsa para falsificar el aterrizaje a Marte.En Diamantes para le eternidad (1971), James Bond parece mostrar a Sean Connery caminando a través de un estudio donde se simulan los alunisajes.Sin embargo, científicos, técnicos e interesados en la historia de la exploración espacial han rechazado estas afirmaciones calificándolas de infundadas y de no poseer rigor científico alguno.El periodista español C. Galán Roma, que en 2009 escribió una larga nota sobre el tema para el diario 20minutos.es, cita a Manuel Cornide, profesor titular del departamento de Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid, quien no tiene dudas de que el hombre pisó la Luna un día como hoy pero de 1969."Hay gente que quiere buscar notoriedad", dice al apuntar a los apoloescépticos. Según recordó, en su programa Apollo, la NASA tuvo en su nómina a 35.000 personas, y otras 400.000 trabajaban para ellos en empresas y universidades."No se puede construir un engaño donde están implicadas miles de personas en las observaciones, algún día lo dirían. Es imposible poner a miles de personas de acuerdo para mantener un engaño de esta magnitud", razonó Cornide.
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