El voto, base del juego democrático
Los argentinos dirimiremos hoy en las urnas quién queremos que nos gobierne por los próximos cuatro años. De esta manera ejercitaremos el principio esencial de la democracia, que se asienta sobre la elección popular de las autoridades. Daniel Scioli y Mauricio Macri, así, compiten por la presidencia de la Nación en un acontecimiento político inédito, ya que será la primera vez que se concreta una segunda vuelta electoral en el país.El voto o sufragio es un acto cívico mediante el cual la sociedad democrática dirime pacíficamente la cuestión de quién ocupará el puesto de dirección, algo que en el pasado, y con otros regímenes, desencadenaba violencia.Argentina suscribe la democracia representativa. Según este modelo el "pueblo", titular de la soberanía, deposita su ejercicio en los mandatarios que elige a través del sufragio.Elegir a los gobernantes mediante el voto hace a la esencia de un sistema no discutido hoy en el mundo, a tenor de la evolución social y política de la humanidad.Aunque todavía se sigue discutiendo si la democracia no es más que una regla de selección de líderes. Y esto a partir de la brecha que existe entre su promesa de felicidad social y la mediocre realidad.La discusión podría sintetizarse en este dilema: ¿es la democracia un modo de vida orientado al bien común -donde los ciudadanos logran anhelos de prosperidad, paz y seguridad-, o es apenas un instrumento de selección entre competidores por el poder?"¡Si el voto cambiara algo, lo declararían ilegal!", ironizan los escépticos del sistema, más proclives a pensar que éste no resuelve el bienestar público, sino que satisface los intereses de una elite.Sin embargo, también es cierto que los representantes nunca son distintos de los representados, sino que son una misma cosa. En este sentido, el fracaso colectivo no es atribuible a la regla de selección de líderes, sino a la propia sociedad.Las sociedades tienen los gobiernos que se le parecen, de suerte que si se quisiera averiguar cómo es ella, bastaría con mirar el comportamiento de su clase dirigente, que vendría a ser su parte más "representativa".La mecánica de la democracia representativa, según la cual los que mandan por un período son lo que el pueblo elige, tiene la virtud de actuar como espejo que refleja a la mayoría de los votantes.¿Por qué la gente vota a un candidato o a otro? Algunos politólogos sostienen que los discursos y los imaginarios políticos tienen su importancia (como votar peronismo o radicalismo en Argentina), aunque otros piensan que, en las sociedades posmodernas, la mayoría vota de acuerdo a intereses particulares, primando así las cuestiones egoístas.Por lo demás, la política democrática de un país es directamente proporcional a la idiosincrasia de sus habitantes, a cómo piensan y valoran. Entre los criterios de elaboración del voto prima la ideología o concepción del mundo.Desde este punto de vista ideal los ciudadanos de un país, al encumbrar a determinados representantes, están expresando su escala de valores, aquellos que desean y encajan dentro de sus expectativas éticas.Por otro lado, el voto posmoderno ha dejado de expresar la constitución de una sociedad monolítica y homogénea. Refleja los valores de una estructura social plural, diversa y fragmentaria.Además en la democracia líquida los ciudadanos, cuando votan, no suelen dar un cheque en blanco a los políticos, sino que les expresan una confianza limitada, siempre revocable por el voto.
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