Ellas nos ganan en prevención
Las mujeres son más concientes de hacer lo que la medicina pide, que es actuar preventivamente y alentar también a la consulta precoz. Los hombres deberíamos imitarlas.Por Abel Lemiñ[email protected] Mucho es lo que la medicina ha avanzado y lo hace día a día a pasos agigantados, lo que redunda en mayores posibilidades de mejorar la calidad de vida de la gente. Aunque estos avances no lleguen a todos, pues la accesibilidad no es tan equitativa como debería ser. Más allá de todos estos progresos, la ciencia reivindica la prevención como pilar fundamental de la salud, y acompañando a ésta encontramos a otro pilar que es el de la detección precoz, que es tomar cuanto antes los problemas, es decir en los primeros estadios de la enfermedad.Así se evitan muchas afecciones, lo que redunda en menor sufrimiento, menores gastos, y en el caso de la detección precoz hasta se frenan cánceres.Para que estos parámetros inteligentes de la salud se puedan llevar adelante es necesario que se informe permanentemente, que se hagan campañas de difusión, que se insista, que se redunde, hasta que se logren cambiar hábitos.En esto de la prevención hay que reconocer que la mujer es la que ha dado indicios de entender mejor el mensaje, la que se animó a dar los primeros pasos tratando de ir a la consulta en salud, de llevar al hijo al pediatra aunque no tosa ni tenga fiebre y a solicitarle al marido que se haga un chequeo.Es la mujer la que va al ginecólogo a hacerse el papanicolaou, la colposcopía y aunque le moleste un poco, se hace la mamografía, y ha aprendido cómo haces el autoexamen de sus mamasEn cambio nosotros los varones, somos los remolones de la historia, esperamos a que los síntomas nos lleven hasta la guardia, al consultorio a regañadientes, y por lo general, el turno lo solicita la mujer.La mujer ha tomado las riendas de la responsabilidad de la salud de la familia, quien madruga para salir a caminar aunque haga frío, quien hace la dieta con esfuerzo para bajar esos kilos de más.Los hombres, sólo algunos somos preventivos y detectores precoces, somos en abrumadora mayoría mezcla de dejadez y cierto grado de cobardía.Cuando la mujer va al ginecólogo por tener algún problema, rara vez el marido la acompaña, en cambio, cuando el varón tiene una afección prostática, en la sala de espera, estará ella, ansiosa, con ciertos temores lógicos, pero apuntalando al ser querido para enfrentar los acontecimientos, por más duros que sean.Deberíamos comenzar a imitar esa actitud decidida y valiente de la mujer en lo que respecta a la salud y unirnos a ellas en la batalla, en esa táctica inteligente que es la prevención, la consulta precoz, la reacción a tiempo antes que el enemigo se salga con las suyas.Si queremos que haya menos hipertensos, diabéticos, menos infartos, accidentes cerebro-vasculares, insuficiencias renales, menos cánceres, no debemos esperar que las enfermedades cambien sus conductas, sólo nosotros podemos ser los artífices del cambio, de entender la educación sanitaria no como un discurso que es para otros, sino para uno mismo, para todos sin distinción alguna.La mujer lo ha entendido, son en salud más decididas que los varones, y eso merece ser imitado, y el tiempo no sobra, porque si hay una enfermedad hoy, cuanto antes la detectemos mejor será el pronóstico y si no estamos enfermos aún, tal vez logremos que eso no ocurra y el triunfo será mayor.Imitemos esa actitud para igualar las conductas y juntos, hombres y mujeres podremos hacer frente mejor a las circunstancias que se nos presenten. Vamos, es hora de cambiar y dar el paso que corresponde, porque hasta ahora, en verdad las mujeres son mucho más preventivas que nosotros, y el mérito es exclusivamente de ellas.
Este contenido no está abierto a comentarios

