Elogio de la lectura en tiempos de Google
Resulta difícil adivinar si detrás de la juventud "conectada" de hoy, se incuba la catástrofe cultural de mañana. Como sea, quienes defienden el modelo de la lectura tradicional, algo de eso insinúan.Hay escritores que dejan disquisiciones literarias aparte, o ya no les interesa polemizar por algún aspecto de la tradición ilustrada, porque la causa que los convoca es más primaria y acuciante.Se trata de salvar la cultura de la era Gutenberg (los libros, la prensa escrita en papel, las bibliotecas y librerías) ante el embate de las nuevas tecnologías digitales, sospechadas de acelerar una declinación cognoscitiva entre sus usuarios.Es el caso del escritor español Juan Goytisolo, quien en un reciente artículo se manifiesta aterrado ante la pérdida de amor a la lectura por parte de los jóvenes, la caída en los últimos veinte años del nivel del estudiantado, y el cierre de librerías.Cabría hacer una digresión: una posición contraria hacia las computadoras, los artefactos de comunicación virtual y videojuegos, hacia el mundo de Internet, puede sonar como una lamentación típica de aquellos que le tienen terror al cambio, o ven con recelo las formas culturales de otra generación.Están, efectivamente, quienes militan en la facción reaccionaria contra las nuevas tecnologías, a las que demonizan sin más. A los tecnófobos, sin embargo, hay que recordarles que nada hay más necio que imputar o transferir a las cosas la maldad moral de los hombres.En todo caso, lo discutible es el abuso de las herramientas, la unilateralidad de su uso. Y en este sentido, así como resulta sospechoso todo rechazo a libro cerrado de la cultura digital, hay que tomar con pinzas el optimismo ingenuo de lo que predican que lo nuevo siempre es mejor, y declaran obsoleto todo lo anterior.Ahora bien, ¿dónde reside la crítica de Goytisolo? El escritor ensaya un planteo atendible, y formulado por otros observadores culturales: ve en la hegemonía de las nuevas tecnologías -lo que supone un abandono correlativo de la lectura de libros- una pérdida cognoscitiva importante en las nuevas generaciones.Al respecto, el escritor español ensalza las bondades de la lectura tradicional. Para lo cual se sirve de los dichos de un colega suyo, el argentino Rodrigo Fresán.Este último ha escrito: "La pérdida de la capacidad de concentración que procura la lectura larga y tendida (ha sido) suplantada por la voraz disposición para consumir telegráfica y espasmódicamente frases de 140 caracteres y por la cada vez menor capacidad de hacer memoria, porque disponemos de un cerebro exterior y eficiente, llamado Google".Goytisolo, al resumir su argumento, considera que esta sustitución (nuevas tecnologías por libros) no sólo no es inocua sino que es negativa. El estar conectado genera la ilusión de tener el saber al alcance, cuando en realidad lo que uno acumula así son más datos.Y el punto, según el escritor, es que "hoy sabemos cada vez más cosas, pero menos importantes". En su opinión, el potencial cognoscitivo del cerebro humano ligado a la cultura del libro, tiene raíces más sólidas.Hay investigaciones empíricas recientes que avalan este planteo. Como la realizada por la universidad de Oxford, y según la cual las personas lectoras llegan a ocupar mejores puestos en las empresas.En Argentina, al analizar a alumnos de quinto año, el Ministerio de Educación concluyó que a medida que crece la cantidad de libros en el hogar, los desempeños en Lengua y Matemática mejoran.Los buenos desempeños profesionales y escolares, en suma, están íntimamente ligados al hábito de la lectura.
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