Empleo juvenil, el desafío de la región
Muchos jóvenes latinoamericanos abandonan su país por falta de horizontes, y muchos migran hacia Estados Unidos en busca de trabajo. Las economías de la región, pese a los últimos años de prosperidad, no generan los empleos suficientes para este grupo social.América Latina es un continente que se caracteriza por una profunda desigualdad económica y social, tanto entre los países como al interior de cada uno de ellos. Un reflejo de esa situación estructural es la poca oportunidad laboral que se abre a los jóvenes.Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre quienes buscan empleo sin conseguirlo y los que trabajan en el sector informal y en condiciones precarias, la población juvenil en problemas suma 35 millones.Esta realidad se mezcla, a su vez, con los "Ni-Ni", es decir los jóvenes que no estudian ni trabajan, una situación en la que están 1 de cada 5 jóvenes latinoamericanos, la mayoría mujeres y casi todos en hogares urbanos pobres, de acuerdo a estudios del Banco Mundial (BM).La tasa de desempleo promedio entre los jóvenes de América Latina es tres veces superior a la de los adultos y más del doble de la tasa general. Esto significa que los jóvenes están excluidos de los recientes avances económicos de la región, que se benefició en la última década con precios extraordinarios de sus exportaciones (commodities).Los estudios sobre este delicado problema -que hace a la sustentabilidad social de América Latina- coinciden en que no hay soluciones mágicas ni únicas y proponen que se aborde desde distintos frentes en los que deben intervenir los gobiernos, los potenciales empleadores, los establecimientos educativos y hasta los propios jóvenes.Hay consenso respecto a la necesidad de fomentar los "emprendimientos", lo que supone darles a los jóvenes la preparación, el capital, las facilidades y el apoyo para que puedan abrir sus propios negocios, preferiblemente dentro del sector formal.A eso debe sumarse el hecho de que los jóvenes deben tener acceso a una educación de calidad, que los prepare para cubrir las demandas del mercado laboral.El tema fue tratado recientemente en Paraná, durante la Cumbre de las Américas, oportunidad en la que se debatieron propuestas para fomentar el "empleo joven".En el cierre del IV Foro de Jóvenes de las Américas, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, hizo una explícita mención a la problemática, dirigiéndose al joven auditorio."Ustedes son -sostuvo- expresión de una inmensa cantidad de jóvenes de nuestra región, tienen el entusiasmo y la capacidad que permite convertir buenas ideas en buenos negocios, que les permitirán generar su propio empleo y también les darán independencia, y la satisfacción de ver cómo su creatividad y sus esfuerzos se traducen directamente en resultados para satisfacer necesidades inmediatas de sus sociedades".Por su parte el presidente de Costa Rica, Guillermo Solís, explicó que la realidad juvenil en la región es el "reino de la diversidad".Y al respecto dijo que "no es lo mismo la necesidad que pueda tener una joven científica estudiando posgrado en una universidad de primer nivel que una joven madre jefa de hogar con hijos de varios padres que tiene que enfrentar un problema de discapacidad".Desarrollar planes económicos y sociales que hagan del empleo joven una prioridad es el gran desafío de la sociedad latinoamericana.
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