En Japón imponen descanso por ley
Mientras hay países cuya población es poco afecta al trabajo, en Japón ocurre todo lo contrario. En el país asiático la autoridad busca obligar a los empleados a tomarse vacaciones, según una última resolución ministerial.Japón es un país con una geografía muy pequeña (archipiélago de 374.744 km²), pero tiene 128 millones de habitantes y probablemente una de las fuerzas laborales más empeñosas y calificadas del globo.El llamado "milagro japonés" ha sido uno de los grandes eventos de la historia moderna: un país perdidoso tras la Segunda Guerra Mundial, con un gran porcentaje de ciudades destruidas y millones de muertos, incluyendo dos bombas atómicas que cayeron en su territorio, se levantó en pocos años hasta devenir en potencia mundial.Hoy Japón cuentan con el índice educativo y de longevidad más alto del mundo, tiene los índices de criminalidad más bajos del mundo y su Producto Interno Bruto equivale al de Alemania, Francia e Inglaterra juntos, y de hecho es considerada la tercera economía mundial.¿Cómo ha sido posible este cambio tan notable y rápido, considerando incluso la gran carencia de materias primas de una economía asentada en una geografía pobre? Los observadores extranjeros coinciden en una sola respuesta: los propios japoneses.El pueblo japonés ha sabido reconstruir su país de la ruina, con una escasa ayuda exterior, básicamente gracias a la mentalidad de sus ciudadanos, y sobre todo a su capacidad de trabajo, sacrificio y ahorro.La laboriosidad japonesa es la clave de bóveda del desarrollo económico y tecnológico extraordinario de ese país, que pese a ser el más "occidentalizado" dentro de Asia, no deja de ser un enigma para quienes vivimos por ejemplo en Latinoamérica.Por eso puede resultar insólita para un argentino la reciente noticia que señala que el gobierno japonés quiere obligar a los empleados a descansar y sobre todo a tomarse como mínimo cinco días de vacaciones al año.En Japón lo que no hay, por lo visto, es problema de ociosidad de la población económicamente activa. Las autoridades allí no tienen que lidiar con la falta de productividad de su fuerza laboral.El problema es inverso: como la haraganería es un estigma cultural y desde chicos a los japoneses se les enseña a prepararse para una vida productiva, el gobierno nipón tiene que vérselas con que la gente se muere trabajando.En efecto, más de 200 ciudadanos de Japón mueren por año por exceso de trabajo. El fenómeno se conoce como "karoshi" y es la contracara de la estricta cultura laboral del mundo corporativo japonés.El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar diagnosticó que el karoshi está haciendo que los trabajadores, muchos de ellos empleados de oficina, mueran de agotamiento y cansancio.Ese ente gubernamental descubrió que los empleados utilizan menos de la mitad de los 18,5 días de vacaciones pagadas que, de promedio, tienen cada año. En 2003 los trabajadores gastaron menos de la mitad de sus vacaciones, el 48,8% de esos días.Los empleados no disfrutan del tiempo vacacional que les corresponde porque les preocupa que sus compañeros carguen con el trabajo adicional o porque consideran que tienen demasiado trabajo como para dejarlo, según un estudio realizado por el Instituto Japonés para la Formación en Política Laboral.En vistas de esto, el gobierno mandó una ley el Parlamento que obligará a los japoneses a que tomen por lo menos cinco días de vacaciones pagadas por año, so pena de sanciones en caso de no hacerlo.
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