En la sociedad virtual la guerra se modifica
La guerra, como expresión extrema del conflicto social, ha mutado a lo largo del tiempo. La aparición de nuevas técnicas de destrucción ha acelerado el curso de la historia. Ahora se habla del arma digital.Marshall McLuhan, para quien las innovaciones tecnológicas eran determinantes de los cambios sociales, especuló que la invención de la pólvora habría hecho de la organización feudal algo superfluo. Los castillos de los señores feudales habían dejado de ser entonces sitios seguros.Después de la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y la bomba atómica, un cambio de conciencia se dio en el mundo: el poder de autodestrucción del hombre era ilimitado.El uso de la técnica moderna para consumar los exterminios en masa, como los campos de concentración, las guerras mundiales y las bombas atómicas, refleja el lado oscuro de la civilización tecnológica.Es conocido el caso de Claude Eatherly, uno de los pilotos de Hiroshima que vivió atormentado por los remordimientos, tras descubrir las consecuencias de su culpa a la que fue condenado sin ser consciente.Eatherly ignoró totalmente el poder del artefacto que soltaba y las consecuencias que provocaría. Había actuado como simple engranaje de la muerte cuya amplitud no podía imaginar.Nunca la guerra había llegado a tal grado de impersonalidad, de asepsia y de neutralidad ética. Los ejecutores de la destrucción, están tan ajenos a las consecuencias que desatan que su conciencia no registra el hecho.En el nuevo entorno cibernético, en el dominio de las computadoras y las actividades electrónicas, se puede desatar el infierno desde una consola o sentado frente a una pantalla.Dos elementos tienen que existir: ese complejo diseño virtual creado por el hombre, y los adversarios humanos resueltos a producir daño. "Los ciber atacantes más sofisticados podrían hacer cosas como descarrilar trenes por todo el país".La expresión pertenece a Richard A. Clarke, quien fue consejero en contra-terrorismo y ciber-seguridad de los ex presidentes Bill Clinton y George Bush. "Pueden ocasionar apagones, no sólo desconectando la electricidad sino dañando permanentemente los generadores, los que llevaría meses reparar. Podrían hacer explotar tuberías de petróleo o gas. Podrían derribar aviones", declaró.En el epicentro del problema están los elementos que hacen de enlace entre el mundo físico y el digital. Actualmente estos controladores sistematizados hacen una gran cantidad de trabajos, desde abrir válvulas de tuberías a controlar las señales de tránsito.Si se logran controlar estas redes, se puede en teoría controlar sistemas enteros que hacen al funcionamiento de servicios básicos (agua, energía, alimentos) en una gran ciudad.Días atrás Joseph S. Nye, ex subsecretario de Defensa de los Estados Unidos, y profesor de la Universidad de Harvard, escribió un artículo en el cual sostuvo que la posibilidad de encender y apagar porciones del ciberespacio -devenido en nuestro nuevo entorno artificial- es una operación de tan bajo costo, que eso presagia una nueva forma de guerra.En su opinión, uno de los grandes giros políticos de este siglo es la desviación del poder de los gobiernos. Las grandes potencias militares podrán controlar el mar, el aire y el espacio, "pero casi no tiene sentido hablar de predominio en el ciberespacio", reflexionó."En todo caso -razona-, la dependencia de sistemas cibernéticos complejos para el respaldo de actividades militares y económicas crea nuevas vulnerabilidades en los estados grandes que pueden ser explotadas por actores no estatales".
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