Energía: el talón de Aquiles del país
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La escasez de dólares que tiene a mal traer a la economía, está relacionada con la pérdida del autoabastecimiento energético en la última década, según explicaron a este diario Ernesto Poblet y Jorge Lapeña, a su paso por Gualeguaychú. Marcelo Lorenzo "No invertimos en energía y todo el superávit comercial va destinado a la importación de energía ya que no alcanzan los dólares", señaló a El DIA el ingeniero Jorge Lapeña, ex secretario de energía de la Nación, durante el gobierno de Raúl Alfonsín.De esta manera el especialista consideró que el punto débil del modelo económico reside en las ingentes compras al exterior de combustible, detonando la actual crisis cambiaria de la Argentina.La factura energética, señaló, ronda hoy los 12.000 millones de dólares, una cuenta que se consume los billetes verdes que, por el lado de las exportaciones, aporta el complejo sojero.El déficit energético, el hecho de que el país haya perdido el autoabastecimiento, y tenga que depender de los suministros extranjeros, ha llevado a una aguda escasez de divisas, y a una merma de las reservas del Banco Central, provocando los saltos devaluatorios del peso argentino.De esta manera, Lapeña señaló que la crisis del sector no sólo se expresa en los cortes de energía que sufren la población y las empresas, durante los picos de demanda de verano e invierno, sino que socava la macroeconomía del país, al afectar su balanza de pagos (disponibilidad de divisas).El ex funcionario radical y el doctor Ernesto Poblet, un gualeguaychuense experto en el tema de la energía e YPF, estuvieron en Gualeguaychú el 14 de mayo pasado, para hablar del libro "Del pozo al surtidor", invitados por el comité local de la Unión Cívica Radical (UCR).En diálogo con este diario, los visitantes dijeron que Argentina debe resolver el "dilema energético" si no quiere profundizar su caída, y el gobierno que asuma en 2015, advirtieron, se juega aquí su suerte.El pecado de no invertir "En materia energética diría que la Argentina desde hace 10 años entró en una situación decadente. ¿Y esto por qué? Porque producimos cada vez menos petróleo y cada vez menos gas. Y el gas y el petróleo en conjunto representan el 85% de la matriz energética nacional", precisó Lapeña.Poblet, en tanto, afirmó que la falta de producción obedeció a una política que desalentó en estos años la inversión, sin la cual no hay manera de explorar y extraer el recurso del subsuelo.Según su visión, el país adoptó una receta "estatista que ha fracasado en todos lados", consistente en creer que se puede explotar el petróleo solamente por el Estado nacional, regulando mercados, manipulando tarifas y excluyendo al capital privado del negocio energético.El Estado, explicó, "nunca concibió ni entendió el riesgo minero tan azaroso como es el petróleo", cuya exploración y extracción supone una "inmensa inversión y una renovadísima tecnología"."Se equivocan si creen que reconstruyendo un monopolio estatal se soluciona el problema. Y esto pese a que YPF está conducida por un señor respetable y brillante como es el ingeniero Miguel Galuccio", afirmó Poblet.Según dijo, frente a este modelo fracasado, hay que retomar la política emprendida en 1958 por el entonces presidente Arturo Frondizi, "quien convocó al capital privado a participar, llegándose con esas inversiones genuinas al autoabastecimiento que duró medio siglo". Un día privatizamos,otro día estatizamos Lapeña, quien dijo haberse opuesto a la privatización de YPF en los '90, explicó que la Argentina tiene una política energética errática desde hace tiempo.Al respecto señaló que el justicialismo, que hoy es estatista, ayer fue privatista. "Fue durante el gobierno de Carlos Menem, apoyado por los gobernadores peronistas, como Néstor Kirchner de Santa Cruz, quien no sólo privatizó YPF sino que la desnacionalizó, ya que la compañía se transformó en española", recordó.Luego, sostuvo, en 2007 "se vendió el 25% de la compañía YPF, con acuerdo del gobierno kirchnerista, a una empresa (grupo Esquenazi) sin experiencia en petróleo y sin plata".Las idas y vueltas en este terreno han hecho que la Argentina "viviera en los últimos 12 años consumiéndose el stock de capital fijo de reservas hidrocarburíferas, sin que el gobierno atinara a nada".Ahora, afirmó el entrevistado, el país es altamente dependiente de las compras externas de energía (gas, gasoil, fueloil, etc.). "Yo hablo de una década perdida en materia energética", remarcó Lapeña."El año pasado los subsidios energéticos fueron 81.000 millones de pesos; esto es cerca de 12.000 millones de dólares", dijo al cuantificar el déficit del sector.Además del costo en divisas extranjeras, el déficit energético presiona sobre el presupuesto estatal, generando un agujero fiscal, que se cubre con emisión monetaria, lo cual genera inflación, razonó Lapeña."Sabemos que la inflación, que es una de las más alta del mundo, erosiona la competitividad del país. Y esto porque atrasa el tipo de cambio, lo que hace que se exporte menos", indicó."El campo es el que produce las divisas del país. Pero quien se las está consumiendo es el sector energético. Este último tenía en 2006 un balance comercial positivo de 5.000 millones de dólares; eso le aportaba al país. Ahora las importaciones energéticas suman 12.000 millones, y esto agrava la crisis de divisas", precisó. ¿Quién pone la plata? Tanto Poblet como Lapeña coincidieron en señalar que "hace falta mucha plata" para extraer gas y petróleo en Argentina. "Pero esta plata no puede salir del Tesoro, que tiene deudas. Y esto no es un problema ideológico. La respuesta práctica es que la inversión la tiene que aportar el capital privado. Y entonces el problema pasa por saber cómo hará el país para atraer a los inversores externos", afirmó el ex secretario de Energía.¿Vaca Muerta, que aparece como un reservorio de recursos hidrocarburíferos no convencionales, es una posibilidad cierta?, preguntó este diario. "Es una posibilidad. Pero recursos no son reservas", aclaró Lapeña.Y explicó: "Pera ser reservas tienen que ser evaluadas, ubicadas, hechos los estudios de factibilidad, técnicos y económicos. Porque el recurso puede existir, pero quizá no pueda ser explotado con los precios actuales. Todo esto va a llevar tiempo y muchas inversiones. Y el país deberá adecuar su marco jurídico (nueva ley de hidrocarburos) para tal fin"."Tengo el yacimiento de Vaca Muerta, bueno, cómo hago para explotarlo -continuó-. Con qué ley, con qué organización, con qué tecnología, con qué capitales. Pero insisto: tener un recurso, no siempre significa ponerlo en explotación".
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