Energumenismo viral en la Red
La conexión virtual es una herramienta y como tal se convierte en virtuosa o defectuosa según cómo se la usa. En este sentido, se puede convertir en un reducto de impunidad para los energúmenos, que expanden su punto de vista tóxico. El editorialista del diario 'El País' de Madrid no sale de su asombro ante la miseria moral que se expresa en la red Twitter tras la caía del avión de Germanwings.La aeronave, que había partido de Barcelona, se estrelló en los Alpes franceses, como resultado de lo cual murieron las 150 personas que iban a bordo.Emitidos desde cuentas anónimas, hubo mensajes que tenían en común expresar alegría por el hecho de que en el accidente hubieran muerto catalanes.Cuenta el diario que algunos no dudaban en desear que ojalá todas las víctimas fueran catalanas, en tanto otros minimizaban lo ocurrido de manera infamante."A ver, a ver, no hagamos un drama, que en el avión iban catalanes, no personas", decía un tuit que, junto a otros de este tenor, parecía regodearse con la desgracia ajena.El editorialista califica de "deposiciones de los energúmenos del odio" la catarata de mensajes ofensivos, y se pregunta de dónde sale tanto resentimiento.Al mismo tiempo se sorprende por los comentarios terribles de televidentes contrariados porque un canal suspendiera un programa pasatista para emitir en su lugar la cobertura del accidente.'El País' señala que algunos mensajes encajan con el articulado del código penal español, toda vez que pueden ser catalogados como delitos de incitación al odio y la violencia."La Red no puede convertirse en un reducto de impunidad para estos comportamientos, ni en este caso ni en tantos otros que por desgracia ha habido antes", exhorta el diario.Cabría postular que las redes sociales funcionan como termómetro de la temperatura emocional de una sociedad. Y también son un espejo de su nivel educativo, intelectual y moral.El virus del energumenismo, que se introduce en la Red, es contagioso, tiende a expandirse al punto de dar la tónica a una época. También en la Argentina es fácil detectar la circulación masiva de estos mensajes tóxicos.El ecosistema público argentino, de un tiempo a esta parte fuertemente polarizado, le ha dado carta de ciudadanía a un espécimen humano fanático y violento."Te portas como un energúmeno", así reprochamos a aquel que parece haber perdido la razón, al estar dominado por una pasión violenta.Energúmeno es una palabra que viene del griego y quiere decir en su origen "agitado interiormente". Una acepción antigua del término remite a un poseído por el demonio.El diccionario de uso del español de América y España Vox, da una definición más usual: "Persona furiosa, alborotada o sin educación".La furia energuménica crece en ambientes ideológicos sectarios, donde todos sienten que "tienen razón", y donde el que piensa distinto es visto como una raza maldita e irredimibleSe propaga en las redes sociales, en la calle, en las conversaciones cotidianas, en las discusiones políticas, en los discursos de altos funcionarios, en las relaciones personales, en los foros que las ediciones on line de los diarios abren a sus lectores, entre otros ámbitos.El psicólogo Sergio Sinay, al explicar este tipo de patologías sociales, habla de un declive de la noción de respeto. "En donde se mire -diagnostica-, la falta de respeto se extiende como pandemia, corroe las relaciones entre las personas, empobrece la vida en la sociedad, empuja al colectivo humano hacia el abismo de una existencia regida por la ley de la selva".
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