Entre la lesión, el alto rendimiento, el mercado y el fútbol: la visión de la medicina
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Mucho se habló sobre la lesión de Sergio Romero, arquero de la selección argentina. El fútbol cada día se ve más cuestionado por lo evidente y hasta obsceno de su manejo económico afectando directamente la calidad del espectáculo y su capacidad de convocar a las mayorías. Lic. Federico Peralta*MN: 12024, MP: 1405 Nuevamente las presiones económicas de las minorías, afectan negativamente a las mayorías. Esta nota no tiene la intención de hacer un análisis de las relaciones de poder en el fútbol, pero sí revisar qué se comunica como salud y qué impacto podría tener sobre la comunidad general una noticia tan trascendente.Sin revisar ningún medio en particular la comunicación general sobre la situación de Romero se centró en tres variables. Dos de ellas clínicas: dolor y bloqueo articular ("se le trabó la rodilla"). Por otro lado, mediante un estudio por imagen se dijo que tenía una lesión meniscal y de cartílago articular. Estas características se podrían entender como variables de diagnóstico por imagen.El modelo estructuralista de la medicina centra sus variables sobre la estructura. Es decir, que define la situación desde una óptica estructural. En la medicina occidental fundamentalmente se trabaja "a demanda", por decirlo de una forma suave. También podríamos decir que el sistema occidental de salud poco tiene de sistema de salud, teniendo en cuenta que trabaja sobre la persona en situación de enfermedad. Sería más adecuado decir que es un sistema de enfermedad. Dada esta característica, en la mayoría de los casos, el sistema de "salud" se pone en marcha cuando existe una situación de enfermedad. La identificación del problema surge cuando alguien tiene alguna dificultad o impedimento para realizar una determinada actividad o un conjunto de actividades. Observándolo desde esta óptica podríamos decir que el gatillo para que se active la rueda es una dificultad en la función.Dentro de la evaluación de una persona en situación de enfermedad se deben evaluar tanto variables funcionales como estructurales. Para ser lo más claro posible, como variables funcionales entendemos a todas las situaciones o actividades que se ven afectadas por la alteración que esa persona presenta. Por su parte, las variables estructurales son aquellas apreciaciones, generalmente a través de diagnóstico por imagen (resonancia, radiografía, ecografía, etc.), sobre alteraciones en la estructura sea ósea, articular, de ligamentos o cualquiera sea, que de alguna manera tendrían que ver con la alteración funcional que generó la consulta. La discusión se centra en si la estructura determina la función o bien la función determina la estructura. Es relativamente reciente esta discusión, no tiene demasiados años este cuestionamiento.En alguna medida, la controversia entre "estructura-función" y "función-estructura", toma su punto álgido con la masificación de la investigación en ciencias de la salud. A partir de que se empezó a implementar el método científico al estudio de las personas con enfermedad, se comenzaron a cuestionar muchas prácticas habituales en salud y muchas faltan aún. Este cuestionamiento amplió el campo de conocimiento y fundamentalmente, la posibilidad de generar conocimiento. Antes sólo generaban conocimiento en salud "los eruditos", la información, el material de estudio, surgía del conocimiento de determinadas personas. No era tarea para nada fácil la de entrar a ese selecto grupo de privilegiados. El método científico democratizó la generación de información en salud. Hoy casi cualquier profesional de salud puede acceder a la formación en medicina basada en la evidencia y, si bien no es rentable y para nada sencillo, puede desarrollar trabajos de investigación con la población de personas con las que habitualmente trabaja. Es decir, que el método científico cambió de tal manera la forma de producir información en salud, que además modificó los lugares en donde se genera. Esto directamente modifica las prioridades en salud, a mi forma de verlo, hacia un costado que contempla a las mayorías y a ciertas minorías nunca representadas.Porqué digo que el método científico avivó la discusión de la estructura y la función, lo digo porque hay sobrados trabajos de investigación que han refutado de muchas maneras la idea hegemónica de que si hay un daño estructural, eso es lo que explica la alteración de la función. Aún más a fondo se puede ir. De hecho si una persona tiene alguna alteración en su función, ya sea por dolor o por lo que fuere, y desde la evaluación médica no se encuentra ningún hallazgo "anormal" en estudios complementarios (análisis de sangre, orina, radiografía, resonancia magnética, etc.) se le suele decir a esa persona que "no tiene nada", generalmente utilizando recursos como el estrés para explicar el cuadro.Sólo para ejemplificarlo, un trabajo de investigación realizado en mujeres de más de 40 años de edad, sin antecedentes de alteración en la función de ninguno de sus hombros, evaluó los posibles daños estructurales en dicha articulación mediante resonancia magnética. Los resultados mostraron que el 96% de esas mujeres tenían alteraciones estructurales en sus hombros. Con ello se intenta mostrar que un daño en la estructura no necesariamente altera la función. Al pensar esta posibilidad, se modifica la base del razonamiento para el tratamiento de una persona en situación de enfermedad. Es decir, se modifica la identificación del problema y con ello, los posibles caminos para resolverlo. Para decirlo simple, podríamos pensar en que si una persona tiene una alteración de la función de su rodilla por dolor y mediante una resonancia magnética se identifica una lesión en un menisco que podría explicar la alteración de la función, el pensamiento estructuralista diría que esa persona tiene una alteración en la función de su rodilla debido a la lesión en su menisco. Entendiendo la lesión meniscal como la causa del problema, la única solución que se avizora es el restablecimiento de esa estructura y consecuentemente de la función de la rodilla. En esta lógica la única forma de resolver ese problema es mediante una cirugía, ya que cualquier otro tratamiento no ha mostrado recuperar la estructura de los meniscos.Siguiendo con el ejemplo del párrafo anterior, si esa misma situación fuese evaluada desde una óptica funcionalista, en principio debería cuestionarse esa linealidad y evaluar qué datos clínicos coinciden con esta posibilidad y cuáles no. Por otro lado sería fundamental evaluar la relación temporal entre los distintos hallazgos clínicos y de diagnóstico por imagen. Es probable que existan otros factores modificables sin cirugía, que están actuando para que esa alteración funcional se genere y sostenga. De la modificación en la función que surja del tratamiento estará la confirmación o no de dicha hipótesis.Otros de los datos que sustentan esta crítica es los resultados nulos e inclusive negativos sobre la funcionalidad después de determinadas cirugías. Hay trabajos que han comparado la evolución de personas sometidas a tratamientos quirúrgicos de rodilla, con otras que han recibido tratamiento conservador (no quirúrgico) y se ha demostrado que en muchos casos la cirugía no sólo no mejora el cuadro, sino que lo empeora, comparado con el tratamiento conservador. Esto nos obliga a revisar los criterios por los cuales hoy se define una intervención quirúrgica. Como es de esperar, esos criterios fundamentalmente están sustentados en el diagnóstico por imágenes, en la visión estructuralista de "la salud".*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.
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