Entre los mayores productores de vinos
Es una de esas actividades tradicionales que habla del enorme potencial de nuestras economías regionales. Lo cierto es que Argentina ya es el quinto productor y el noveno exportador de vinos del mundo.Eso acaba de informar la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), cuya estadística revela que en el negocio vitivinícola internacional el país pisa fuerte.Está así compitiendo palmo a palmo, así, con otro gran productor regional como es Chile, a quien aventaja en volumen, pero no en ventas externas. En efecto, el país trasandino brilla en el quinto puesto y tiene el 8% del mercado mundial.Argentina, en cambio, ocupa el noveno lugar y explica el 3,3% del mercado. Como sea, el país se halla en el cuadro de honor de una actividad en la que hay jugadores pesados de la talla de Italia, Francia y España.El negocio argentino, de hecho, repunta todos los años. En lo que va de este año, los embarques al exterior de vinos embotellados han alcanzado en cifras absolutas 8,6 millones de cajas. Es un aumento de 17% respecto a idéntico período de 2009.Hay consenso internacional sobre el prestigio de los viñedos argentinos, tanto de aquellos emplazados en el norte, en Salta y Catamarca, como en la Patagonia (son los más australes del planeta), y en Mendoza, San Juan y La Rioja.La notable posición internacional de la Argentina en el rubro del vino, habla del enorme potencial de sus economías regionales, en términos de recursos naturales y humanos.Cabe consignar que alguna vez la rica tierra de Entre Ríos tuvo viñedos de calidad. Inmigrantes europeos, en el siglo XIX, trasplantaron esta actividad sobre la costa del río Uruguay.Pero el gobierno central, allá por 1936, la acabó para beneficiar a la zona de Cuyo. La extirpación de viñedos entrerrianos fue un hecho traumático. Funcionarios del gobierno central fueron enviados desde Buenos Aires, entonces, para literalmente destruir cualquier vestigio de esta industria, según cuenta la historia.Más allá de que hoy hay un tenue resurgir de la actividad (por ejemplo a través de la Bodega Vulliez Sermet, en Colón), la vitivinicultura entrerriana está muy lejos de ser lo que fue en alguna época.Fue en la Costa del Uruguay donde prosperó la práctica de hacer vinos. En la zona de Colón, Villa Elisa y San José, franceses, suizos y piamonteses trasladaron al terreno la tradición cultural de sus países de origen. Hacer vino, así, era parte del legado que traían de la Vieja Europa.La actividad viñatera se remonta a 1857, a poco de producirse el desembarco de los primeros inmigrantes. El profesor Héctor Guionet, en su libro "La colonia San José", da cuenta de la actividad de estos colonos.Allí habla de que la producción de vinos de Entre Ríos "mereció los más altos premios en muestras nacionales e internacionales". Según datos históricos, en el año 1906, los viñedos en la zona de Colón superaban la superficie destinada al trigo y era casi idéntica a la del maíz. En total, los viñedos ocupaban 4.351 cuadras con 362.000 plantas.Aunque Entre Ríos perdió el definitivo protagonismo en este rubro, es importante recalcar el desempeño de las bodegas argentinas, que no tienen nada que envidiarles a las europeas.El posicionamiento del vino nacional en el mercado mundial revela una vez más las notables cualidades de nuestros suelos y climas, y la capacidad del productor argentino, que sabe adaptarse a los grandes desafíos.El país, en definitiva, sigue siendo una tierra de oportunidades. A lo ancho y a lo largo de su rica geografía, en el interior productivo, está la plataforma de su desarrollo.
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