Entre Ríos vira hacia una época más austera
Hay más de un indicio que alimenta la sospecha de que, tras una etapa de sostenido gasto público, el fisco entrerriano atravesará un año con números ajustados.La profundidad y naturaleza del ajuste aún está por verse, pensando en la fuerte incidencia que el gasto estatal tiene en la economía provincial. Pero las pruebas fácticas sobre el mismo se acumulan cada día que pasa.Los primeros elementos de juicios, que anticipaban el viraje fiscal, los aportó el propio gobernador Sergio Urribarri, cuando se dirigió a la Legislatura provincial, el 15 de febrero pasado."Nos aproximamos ahora, en el marco de un mundo que se encuentra en una crisis sin precedentes, a tener que hacer ciertos sacrificios para mantener el bienestar logrado", dijo.Más adelante apuntó: "Señores legisladores, no ignoro las dificultades coyunturales que atravesamos. Pero estoy abocado enteramente a su superación".En la oportunidad el mandatario ya adelantaba el incremento en el Impuesto del Inmobiliario Rural 2012 -que ha provocado malhumor entre los productores agropecuarios- al señalar que los servicios que el Estado presta resultan infinanciables."Un gobierno que está lanzado en muchos frentes como el nuestro insume cada vez más recursos de estructura y esos recursos de estructura a veces son complejos de financiar sin una política tributaria adecuada", había dicho Urribarri.Según apuntó, el Estado no ha venido recaudando la que debiera: "La economía estatal no ha podido apropiar la parte del excedente del fuerte crecimiento de la economía provincial que legítimamente le habría correspondido".¿Cuál es la real situación del fisco provincial, en un contexto en el cual el gobierno parece debatirse entre el ajuste de sus propios gastos y el logro de mayores ingresos por vía impositiva?A ciencia cierta no se sabe, aunque hay señales. Por ejemplo el esfuerzo que hace la administración para completar los fondos necesarios para hacer frente al calendario de pagos de sueldos.Al respecto, el segundo de Economía, Luis Erbes, reveló en los medios que los sueldos del mes pasado se terminaron de pagar con un crédito del Banco de Entre Ríos, agente financiero de la provincia.Según el periodista Jorge Riani: "La deuda flotante del Estado entrerriano- es decir la que urge pagar para continuar funcionando-supera los 1.000 millones de pesos. Los sueldos de empleados estatales demandan 500 millones de pesos cada 30 días y el déficit de la Caja de Jubilaciones es de 600 millones". La situación estaría impactando en los municipios, muchos de los cuales dependen de la coparticipación para pagar sueldos. Días pasados, el intendente vecinalista de San José, Pablo Canali, luego de reunirse con el ministro de Economía, Diego Valiero, señaló que para los municipios de Entre Ríos "se plantea un panorama de incertidumbre para los próximos meses".El secretario de Hacienda de San Salvador, Álvaro Sierra, ha sido más explícito. En declaraciones periodísticas, al referirse a la Provincia, ha dicho que el hecho de que "tenga que recurrir a un crédito con una tasa del 24% para garantizar los sueldos de un mes, muestra la delicada situación en la que está".Por lo visto, 2012 se presenta complicado para las finanzas provinciales y municipales. Cabría preguntarse, para el debate, cómo es posible que en tan poco tiempo una situación de bonanza fiscal derive en austeridad.¿Acaso se gastaba ayer por encima de las posibilidades presupuestarias? Si ése fuese el caso, ya lord Maynard Keynes decía: "En economía se puede hacer cualquier cosa, menos evitar las consecuencias"
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