Entre Ríos y el rojo en las cuentas
Los Estados, como cualquier economía doméstica, están en problemas cuando el nivel de gasto sobrepasa lo que realmente ingresa. Ese sería el caso de Entre Ríos.Lo viene planteando, aunque en tono diplomático, el ministro de Economía Diego Valiero: la plata no alcanza. Hace tiempo viene sobrevolando el tema de la insolencia fiscal.Hay datos nuevos que vienen a confirmar que la cosa es seria. El propio gobernador Sergio Urribarri ha admitido que la situación financiera es "frágil", según consigna la prensa paranaense.En tanto, no hace mucho el ex ministro de Economía y ex senador Marcelo Cassaretto señaló que Entre Ríos está entre las cinco provincias más complicadas.Según sus cálculos, las cuentas públicas cerraron en 2008 con un déficit de 300 millones de pesos. Pero el año en curso el rojo podría trepar a los 600 millones (50 millones mensuales). Ergo: el rojo superaría los 900 millones.El dato es que no alcanzan la recaudación propia, la coparticipación federal y los fondos extras. No sólo eso: se estaría apelando a fondos en descubierto en el Nuevo Bersa.El gobierno jura que de ninguna manera las dificultades financieras preparan el regreso de la "cuasimoneda" (el fantasma del bono Federal sobrevuela). No tanto porque la nueva Constitución provincial la prohíbe.Esa enfermedad, alega, es inherente a los descalabros de los regímenes monetarios de "caja de conversión", que fue lo que estalló en Argentina en 2001.Ahora bien, aunque el problema no sea de naturaleza monetaria, sí lo es fiscal. Y los entrerrianos -y los argentinos en general- sabemos los que es coexistir con déficit fiscal crónico.El cuadro que hoy se percibe es que mientras el gobierno nacional hace malabarismos con las cuentas -para pagar sobre todo la deuda pública- las provincias entraron en rojo hace tiempo.Algunos cálculos aseguran que el déficit de todas las jurisdicciones juntas supera los 10 mil millones de pesos. La recesión, está claro, complicó el panorama por la caída de recursos.Las urgencias territoriales por dinero para pagar sueldos habrían llegado a un límite preocupante. Al menos si uno le da crédito a la información que publica ayer el diario Clarín.Allí se habla de que hay una movida de los gobernadores para que los dejen endeudarse. Entre Ríos figura, según el reporte, dentro de las provincias que buscan flexibilizar la Ley de Responsabilidad Fiscal.Básicamente, el cambio permitiría a los gobernadores destinar partidas de gastos de capital para desembolsos corrientes, emitir más deuda y cerrar el año con déficit.La utopía es pagar los salarios. Lo que se quiere es que el oficialismo acompañe esta medida en el Congreso. A cambio, las provincias dejarían de pedir por más coparticipación (por ejemplo en el Impuesto al Cheque).A la vez instruirían a sus legisladores a bochar cualquier iniciativa parlamentaria que apunte a recortar impuestos (como rebajas en las retenciones) o agrandar gastos (asignación universal por hijo, que es una iniciativa de la oposición).Resignar coparticipación (en el fondo acreencias provinciales) para que la Nación permita a las provincias endeudarse para pagar sueldos, es una política archiconocida.Es la vuelta de los '90 en la relación Nación-Provincias: cuando el poder central concentró el grueso de los recursos fiscales (para pagar deuda), y dejó que las provincias, desfinanciadas, se hicieran adictas al endeudamiento.Este modelo ya ha fracasado. La persistencia del déficit fiscal -y el endeudamiento consecuente- muestra otra faceta del Eterno Retorno. Es otra manifestación de la fatídica circularidad argentina.
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