Entre Ríos y la utopía de la república federal
El bicentenario de la creación de la Provincia (1814-2014) es una ocasión propicia para recordar que Entre Ríos cumplió un rol trascendental en la conformación del país, siendo abanderada de la causa federal. Los gauchos entrerrianos no habían sido indiferentes a la Revolución de Mayo, a la cual defendieron sofocando la reacción realista proveniente de Montevideo.Pero el aporte más significativo al conjunto nacional fue el protagonismo que los entrerrianos adquirieron, tanto en el plano político como militar, a favor de la organización federal de las provincias rioplatenses, durante el siglo XIX.En las primeras décadas de vida independiente, se planteó la primera interna nacional: unitarios versus federales. Buenos Aires quiso organizar un país centralista en torno a un poder único fuerte.Había allí una particular manera de ver la unidad de la Nación, la cual debía ser el resultado de la obediencia del resto de las provincias a la parte más rica y fuerte, Buenos Aires y su puerto.Los entrerrianos fueron rebeldes a este proyecto unitario, al abrazar la concepción federal, para la cual el poder reside en cada uno de los pueblos del interior y en igualdad de condiciones."Naides es más que naides", es la frase con que Francisco Ramírez, el 'Supremo Entrerriano', dejaba sentado el sentir provincial, hostil a cualquier pretensión porteña de sometimiento.La propuesta de "unidad" de Buenos Aires despertaba lógico recelo en el interior, donde era vista como un proyecto de poder de la oligarquía porteña, en lugar de un proyecto de país.El federalismo, en cambio, proponía una unidad cualitativamente superior, original, y más ajustada a la naturaleza de las cosas y al valor de la justicia: la unidad como resultado de la voluntad de las provincias.Olegario Víctor Andrade, en su ensayo 'Las dos políticas', describió como nadie los dos modelos en pugna. El gualeguaychuense por adopción, captó la esencia de lo que estaba detrás del unitarismo."Buenos Aires ha querido desde 1810 mantener en sus manos el monopolio del comercio exterior, y en sus cofres el producto de las rentas que él produce", escribió.Andrade sostenía que siempre ha habido un solo mercantilismo. Su nombre puede ser la colonia española, Buenos Aires en tiempos de Rosas o la metrópoli en tiempos de Mitre.Es decir, detrás de algunos personajes, que para la historiografía convencional son incompatibles ideológicamente, persistía la misma política. Aunque opuestos, Rosas y Mitre defendían los intereses del mismo lugar y luchaban por consolidar el modelo centralista, expresado en el monopolio de la renta fiscal y en el ejercicio absolutista del poder.Desde aquí se entiende por qué Justo José de Urquiza rompe con el rosismo, y se propone, como hombre fuerte de la época, constituir la Nación bajo el sistema federal. Para los entrerrianos, el vencedor de Caseros, fue el verdadero padre de la Constitución de 1853 y de la Organización Nacional bajo el sistema democrático, republicano y federal.Según el historiador estadounidense Nicholas Shumway, autor de 'La Invención de la Argentina', esa Constitución buscó alcanzar una síntesis entre las dos facciones en pugna.Pero Urquiza, sostiene, fue un caso trágico. Pese a introducir ideas progresistas e inclusivas para la época, pese a bregar por el consenso nacional, "fue saboteado" por los intereses centralistas, los cuales lograron finalmente su cometido histórico.
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