Época de exámenes y la paradoja de la secundaria
Desde hace una semana en los colegios se está evaluando a adolescentes que no aprobaron materias durante el año. Aunque subyace la sospecha de que el esquema de enseñanza-aprendizaje de la secundaria hace agua. La paradoja del sistema podría formularse en estos términos: a pesar de que existe la fundada presunción de que tiende a facilitar la aprobación de las asignaturas (es escasamente exigente), cantidades importantes de chicos se llevan materias.No sólo eso: terminar el secundario en Argentina no acredita precisamente conocimiento (algo que sabe más que nadie la Universidad.) Y el sinsentido es todavía más crudo: sólo el 43% de los que comenzaron la enseñanza media la termina.Un sector importante de esta "elite" que pasó todas las instancias evaluatorias del secundario se muestra incapaz para resolver problemas sencillos de matemáticas, al tiempo que tiene graves inconvenientes para comprender los textos que lee y expresarse a través de la escritura.El cuadro no podría ser más desalentador. De ahí que la especialista Claudia Romero, de la Universidad Di Tella, haga un juicio severísimo sobre el sistema, con ocasión de esta época de exámenes.En su opinión la mentada "nueva secundaria" no existe. "No puede ser más vieja", dice al denostar las morbilidades que se arrastra desde lejos, en una especia de tobogán sin fin de la decadencia.En su análisis agrega una tendencia negativa que se está consolidando y que revelaría, aun en la escuela pública, un sesgo excluyente: el sistema ha tercerizado el saber, a favor de la "industria del profesor particular".Esto se echa de ver en esta época. "Miles y miles de chicos se agolpan para rendir una o varias materias. Miles no aprobarán y deberán rendir en febrero, aprendiendo fuera de la escuela lo que no aprendieron adentro", diagnosticó Romero.Cabría decir, por lo tanto, que el secundario argentino es un sistema reprobado. Se entiende, por lo demás, por qué en las competencias internacionales de ciencia los alumnos argentinos tienen un bajísimo nivel.Por otro lado, el diploma de la educación secundaria, si en alguna época acreditaba competencia laboral, y abría puertas en el mercado a sus egresados, hoy se revela insuficiente en este plano.Cuánto aprenden realmente nuestros jóvenes en el secundario es un tópico que se viene debatiendo desde hace tiempo. Pero si el modelo se muestra insolvente en términos de calidad, la deserción es otro problema.Argentina tiene uno de los índices más bajos en América Latina con relación a la cantidad de estudiantes que egresan del secundario. Sólo el 43% completa el ciclo, según el Instituto Di Tella.Con respecto a la época de exámenes, es conocida la disyuntiva en que se mueven los padres, que suelen oscilar entre el permisivismo o la severidad extrema.Están quienes no se inmutan ante el hecho de que su hijo tenga que rendir materias, como si le dijesen "aquí no pasa nada". ¿Acaso esos padres saben que, finalmente, el sistema los terminará aprobando?Otros se muestran duros y amenazan a su hijo con quitarle la playstation, la computadora, las salidas y las vacaciones. Al tiempo que recurren desesperados a otros adultos para que los preparen para los exámenes, pagando en su mayoría el servicio de profesores particulares.¿Cómo hacer para que un adolescente aprenda en pocos días lo que el sistema, en teoría, previó que lo hiciera en un año? Muchos adolescentes suelen confesar que aunque se sienten a estudiar no pueden fijar nada, y esto porque no entienden lo que leen.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

