¿Es imaginable otra conflagración?
Las tensiones en distintas regiones no ceden, y algunos gobiernos amenazan con emplear armas nucleares. ¿Cabe pensar en una nueva conflagración global?Las últimas noticias dan cuenta de un escenario de creciente intranquilidad en la península coreana. Allí parece persistir la vieja disputa del siglo XX entre capitalismo y comunismo.La guerra de Corea (1951-1953) hizo que el país se dividiera en dos estados (comunista el Norte y capitalista el Sur), que aún no se han vuelto a conciliar. A raíz de maniobras militares conjuntas en la zona de Estados Unidos y Corea del Sur, se escuchó una grava amenaza norcoreana.Esas maniobras "crearon una situación explosiva en la Península de Corea, en la que, en cualquier momento, puede estallar una guerra nuclear", advirtió el gobierno de Corea del Norte ante la ONU.La era nuclear comenzó durante la Segunda Guerra Mundial. El 6 y 9 de agosto de 1945 los Estados Unidos arrojaron las primeras bombas atómicas de la historia sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.Fue tal la devastación provocada en suelo japonés, que creció en la conciencia mundial el temor de que una conflagración mundial, es decir un conflicto entre dos o más pueblos o naciones, supondría una destrucción masiva e instantánea.Desde entonces el concepto de "disuasión nuclear" entró dentro del lenguaje de la política internacional. Se basa en que el empleo de este tipo de armas puede originar daños intolerables capaces de disuadir a un agresor potencial.De hecho más que una victoria militar para una de las partes, se cree que habría una destrucción mutua asegurada. De ahí que durante la llamada Guerra Fría -entre Estados Unidos y la Unión Soviética- ninguno de los bandos en disputa se atrevió a utilizar su arsenal nuclear contra el otro.Se temía que una respuesta nuclear causaría daños realmente graves y que no compensaría el ataque. Un choque nuclear entre ambas potencias -alrededor de las cuales se habrían alineados bloques entero de países- hubiera desencadenado una verdadera hecatombeA la luz de las tensiones actuales, vuelven las dudas: ¿Ha disminuido acaso el peligro de una conflagración nuclear? ¿Cómo hay que leer, en este sentido, la amenaza norcoreana? Un escenario de conflicto nuclear, en cualquier sector del planeta, tendría un impacto global de consecuencias insospechadas.A todo esto, hay preocupación por la derivación del conflicto sirio. Algunos expertos creen que una acción de Estados Unidos y sus aliados contra Siria e Irán podría acarrear la respuesta de Rusia y China, resultando un conflicto no visto desde la Segunda Guerra Mundial.Por lo demás, mientras la diplomacia internacional exige la utilización de la energía nuclear para fines pacíficos, crece la sospecha de que cada vez más Estados y grupos terroristas son poseedores de armas nucleares.La humanidad sigue inventando y produciendo armas de destrucción masiva. El armamento de la Primera Guerra Mundial mató a 10 millones de personas. En tanto que las armas de la Segunda Guerra Mundial mataron a 55 millones de seres humanos.El siglo XX asistió a esas dos guerras, ¿acaso la tercera sucederá en el siglo XXI? Hay razones para creer que la humanidad no podrá sobrevivir a un evento bélico de estas características.Esa guerra llevaría a un completo cosmocidio, es decir, a la aniquilación total, acercándose efectivamente la historia humana a lo que la profecía bíblica anuncia como Apocalipsis o fin del mundo.
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