“Ese, nuestro carnaval”
En todas las culturas, mujeres y hombres interpretan y juzgan su propio mundo. Para ellos es imperativo entenderlo de algún modo y guiarse por la concepción que de él logran.
Oscar Ávila
Opinión
El ser humano no sabe vivir sin pensarse a sí mismo y a sus congéneres, ni tampoco sin afirmar lo que es bueno, lo que es malo y lo que es deseable. Muchas veces lo hacen según las pautas que la tradición les entrega, o su religión les dicta, o su ideología les señala.
En otras ocasiones, no obstante, sus juicios y afirmaciones dependen en gran medida de su facultad de analizar, considerar e inferir la naturaleza del mundo humano con la asistencia de la razón". ("Teoría sociológica clásica". Salvador Giner)
Es indudable que los seres humanos crecemos y nos nutrimos del entorno impregnado de una cultural que día a día se enriquece. El primer lugar es nuestra familia y nuestro barrio y es allí en esa relación con el otro en la que construimos nuestro yo y el nosotros, es allí donde vamos forjando formas de comunicarnos, hasta que construimos una identidad cultural del barrio, de la región, de la ciudad ampliando cada vez más el espectro geográfico.
Es por esa identidad cultural que los demás sabrán quiénes somos, cómo vivimos, qué nos pone alegres o triste, qué norte tenemos, qué necesitamos y necesitan otros; es esa identidad la que nos mantiene vivos y hace que nos respetemos, convivamos y nos unamos en pos de un interés común.
En este concepto estaba hasta hace muchos años incluido "El Carnaval". Luego de una decisión del Gobierno de facto nos quedamos sin esa fiesta y las nuevas generaciones poco saben de lo que vivíamos quienes éramos niños y adolescentes en eso tiempo.
No es acertado pensar al carnaval como el desenfreno, porque evoco con alegría aquellos encuentros entre familiares que venían de afuera y de la misma ciudad y nos juntábamos en una determinada casa a compartir esos cuatro días, compartíamos la comida, el juego de carnaval, el corso y todo lo hacíamos con alegría.
No estábamos en el mundo globalizado, informatizado, tecnologizado e invadido por tantas cosas raras y sin embargo nos lo quitaron. Se acabó el feriado y se acabó el Carnaval; era necesario desparramar a la gente que se reunía a compartir esa alegría la del encuentro, el baile, la fiesta. Todos teníamos nuestros espacios, grandes y chicos. Nuestros padres se ocupaban de elaborarnos precarios disfraces para que nos involucráramos y participáramos de eso que era la fiesta del pueblo y con ello prepararnos para cuando fuéramos adultos y nos tocara transmitirles a otros.
Estaban allí los adultos acompañando a los niños y adolescentes de aquel entonces, los que luego armaríamos carruajes humorísticos, murgas, comparsas representando al barrio, carrozas pero siempre con alegría.
Cuando analizamos el hecho de tener nuevamente el feriado de carnaval no debemos hacerlo con la ligereza de pensar rezongando que son dos días más sin trabajar, debemos pensarlo en la recuperación y valoración de un hecho cultural que es común a todos los pueblos y como espacio de participación popular.
Todos saben que no pertenezco al partido de gobierno, pero no puedo como parte de este pueblo dejar de valorar esta recuperación. Haciendo mía esa frase de nuestro querido Jauretche: "Nada podemos lograr con la tristeza". * Secretario general de AGMER Gualeguaychú
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