Ese postre que es pasión de multitudes
El helado figura en la primera línea de la industria alimenticia mundial. En Argentina, al lado del vino y la carne, forma parte del folclore gastronómico. Y su demanda viene en aumento.En su forma más simple, el helado o crema helada es un postre congelado hecho de agua, leche, crema de leche o natilla, combinados con saborizantes, edulcorantes o azúcar.Según estadísticas que maneja la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFAdHyA), cada argentino come alrededor de 5,5 kilos de helado por año. Eso instala a la Argentina entre los doce países con más consumo."La tendencia es de crecimiento, porque hasta hace unos años el promedio era de 3,5 kilos", señala Alejandro Tedeschi, presidente de la entidad. La explicación del fenómeno es que desde hace casi dos décadas el consumo de helados dejó de ser estacional."El 95% de las 2.500 heladerías que hay en Capital y conurbano empezó a abrir todo el año, algunas con propuestas adicionales como la venta de tortas y café", destacó Tedeschi.Según el directivo, mientras en otros lados la producción industrial va en aumento -le inyectan aire al producto para que sea más liviano y comercial- aquí persiste una fuerte tradición artesanal.El desarrollo del helado artesanal se debe en principio a la llegada de inmigrantes de origen italiano durante la primera mitad del siglo XIX. Italia es considerada cuna de ese tipo de helado.Fueron los italianos los que, convertidos en vendedores ambulantes, popularizaron el consumo a lo largo del siglo XVII en tierra europea. Los que viajaron a estas pampas, traían en sus alforjas recetas que habían heredado de sus antepasados y que guardaban celosamente como "secreto de Estado".En Argentina, el 76% de la gente elige el sabor dulce de leche, según datos de AFAdHyA. Lo cual le da al consumo un carácter todavía más criollo, porque según la tradición popular dicho dulce es un invento argentino.A ese sabor clásico le siguen en preferencia el chocolate, la frutilla y el limón. La afición argentina por los helados hizo que muchos restaurantes lo integraran en sus cartas de postres.La industria mundial, al igual que en Argentina, elabora sabores cada vez más exóticos. En los Estados Unidos, por ejemplo, existe un helado de salmón y otro de ajo. En Venezuela hay uno con sabor a hamburguesa.En el patio de comidas de la tienda inglesa Harrod's se vende un helado elaborado con intestino de oveja, en tanto que en Tokio existe uno hecho con carne cruda de caballo.Según especialistas, muchas veces no es el sabor lo que le da extravagancia al producto, sino su perfil marketinero. Esto se echa de ver, por caso, con la línea de la firma Stoyn Icecreams, que comercializa sus helados de paleta con la forma de la cara de personajes famosos. Así uno puede comerse a Marilyn Monroe, Mickey Mouse, Freddy Krueger y hasta el mismísimo Che Guevara.En el interior del país, es muy común encontrar locales que venden postres helados con productos regionales, una forma de hacer frente y sobrevivir a las grandes cadenas.En Misiones, por ejemplo, es muy demandado por los turistas el helado de yerba mate. En Mendoza, hay helados con el sabor de los vinos malbec, cabernet y torrontés. En Córdoba, existe el gusto fernet con cola. Y en Chascomús se elabora el helado de pejerrey.Se cree que el origen remoto del helado se remonta a chinos y árabes, quienes descubrieron el uso de las bebidas frías. Mezclaban con miel algunos zumos de frutas silvestres y luego le añadían nieve.
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