Esoterismo: auge de un viejo fenómeno
Al hombre siempre le han atraído la magia y las ciencias ocultas, acaso por su deseo innato de trascendencia. Lo curioso es que en plena era tecnológica, cada vez más gente se entregue a prácticas esotéricas y acuda a las artes adivinatorias.Desde las cartas españolas hasta el I Ching, pasando por el Tarot, la lectura de la borra del café, la astrología y todas las formas de percepción extrasensorial, tienen un lugar privilegiado en la cultura urbana posmoderna.Las mancias o el arte de adivinar el porvenir por medios diversos responden a la inclinación primitiva de apoderarse de la "sabiduría de los dioses". Se trata de una práctica antigua, pero que hoy vive una especie de renacimiento.El fenómeno está presente en todos lados y de muchas formas. Abundan, por caso, los programas de radio y televisión donde el público acude a un especialista (tarotista, astrólogo, brujo, etc.) para develar su futuro o para encontrar soluciones a sus problemas.El ocultismo, es decir la creencia en fuerzas ocultas, a las que se puede acceder a través de prácticas mágicas, es parte de una moda espiritual que explota la industria editorial, al tiempo que está presente en el mundo online. Nicolás Viotti, antropólogo y sociólogo de Flacso e investigador del Conicet, vincula el fenómeno con "la gente interesada en una psicología silvestre" cuyo objetivo es lidiar con la incertidumbre.El especialista dice que está relacionado al "esoterismo". Así se llama a la creencia en un conjunto de doctrinas y prácticas cuyo conocimiento y transmisión está reservado a un círculo de iniciados.Pero actualmente estos saberes secretos han dejado de ser patrimonio de unos pocos para ponerse al alcance del público masivo a través de los medios de comunicación.En diálogo con el diario 'La Nación', Viotti sostuvo que esta cultura esotérica encuentra sus raíces en Argentina con la inmigración francesa y española en el siglo XIX, sobre todo con el movimiento teosófico.Este movimiento fue inspirado en la obra de Madame Blavatzki, quien fundó junto con el británico Mayor Olcott la Sociedad Teosófica en 1875. La teosofía pretende recapitular las nociones espirituales ancestrales, dándole preponderancia al saber Oriental (sobre todo de la India).Algunas de sus características son: busca acercarse a lo espiritual mediante prácticas espiritistas y mediúmnicas; transmite antiguo saber iniciático; mantiene secreto el conocimiento espiritual (esoterismo).Se vincula a la teosofía con un movimiento espiritual más antiguo y precristiano, el gnosticismo, para el cual el hombre se redime o salva apelando al conocimiento.Viotti también cree que el auge del esoterismo es una cuestión generacional. "Los que tienen entre 20 y 40 años viven un cambio cultural y tienen otra relación con la religión", refirió al tiempo que sostuvo que estas prácticas son religiosas, aunque "más flexibles, más íntimas, menos dogmáticas".Para el psicólogo Miguel Espeche la expansión de la astrología y las demás mancias se vincula con el manejo de certezas: "Existe una necesidad de dominar el destino porque no se acepta la incertidumbre. Las prácticas esotéricas generan alivio".El cristianismo siempre rechazó estas prácticas -y de hecho en la Biblia abundan pasajes contra ellas- por entender que son propias de la mentalidad pagana y están inspiradas en el demonio.Los teólogos cristianos sostienen que el esoterismo y el ocultismo son expresiones de un movimiento filosófico y religioso más amplio llamado Nueva Era o New Age.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

