Espejito, espejito…
Por Carlos Walter Ihlo*Opinión - Segunda parteA la hora de ayudarnos a descubrir y prevenirnos de estos depredadores sociales, quienes resultamos profanos en la cuestión podemos encontrar ayuda en numerosos artículos.El sitio web Vidapositiva.com, advierte en su boletín de octubre de 2009: "La psicopatía es incorregible: La política no está libre de personas con trastornos mentales, (...) debemos tener presente que un psicópata es consciente de sus actos, no siente emociones de lo realizado, es calculador y capaz intelectualmente, se expresa mediante la violencia, tiene una conducta anti social, carece de escrúpulos, se mimetiza en el medio que le rodea, y utiliza a los demás para sus deseos. (...) no pueden empatizar ni sentir remordimientos, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal, pero si hacen algo en beneficio de alguien o de alguna causa aparentemente altruista es sólo por egoísmo, para su único y exclusivo beneficio. La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática. Los sicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes (...) tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas".
"Otra nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad de conseguir ciertas cosas y la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que constituye una mirada en el interior del otro para saber sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular.(...) Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un delito cuando le conviene (...). La mayor parte (...) no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno. (...) Es importante saber que la psicopatía es incorregible, (...) las terapias de rehabilitación habituales no sólo son ineficaces, sino peligrosas. La seducción es la base que permite el acto sicopático (...) dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar. En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto...".Por ello, en un país en el que lamentablemente parecemos condenados a vivir en el conflicto constante, en la crisis inventada y funcional más que en la crisis real, deberíamos extremar nuestra mirada sobre las conductas de quienes pretenden a futuro representarnos o lo hacen actualmente. Sobre los primeros, pues aún estamos a tiempo. Sobre los segundos, porque administran en el presente recursos públicos cuyo afectación siempre terminará influyendo nuestro porvenir positiva o negativamente para, en este último caso, exigir que en su momento rindan cuenta de ello. Quizás así colaboremos como ciudadanos a darle una mano a Dios y a la Patria para que demanden de una buena vez, en vez de permitir mansamente ser invocados en cada juramento. Carlos Walter Ihlo - Abogado - Villa Paranacito Para leer más: Vicente Garrido "El psicópata. Un camaleón en la sociedad actual". Edit Algar. Robert Hare, "Sin conciencia", Edit. Paidos. (Original en inglés: Without conscience. Guilford Press 1999), Hervey Cleckley, The Mask of Sanity: An Attempt to Clarify Some Issues About the So-Called Psychopathic Personality, Juan Baustista Yofre, "Nadie fue", Edit. Sudamericana. Nelson Castro. Enfermos de poder. Edit Javier Vergara Argentina 2005
"Otra nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad de conseguir ciertas cosas y la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que constituye una mirada en el interior del otro para saber sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular.(...) Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un delito cuando le conviene (...). La mayor parte (...) no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno. (...) Es importante saber que la psicopatía es incorregible, (...) las terapias de rehabilitación habituales no sólo son ineficaces, sino peligrosas. La seducción es la base que permite el acto sicopático (...) dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar. En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto...".Por ello, en un país en el que lamentablemente parecemos condenados a vivir en el conflicto constante, en la crisis inventada y funcional más que en la crisis real, deberíamos extremar nuestra mirada sobre las conductas de quienes pretenden a futuro representarnos o lo hacen actualmente. Sobre los primeros, pues aún estamos a tiempo. Sobre los segundos, porque administran en el presente recursos públicos cuyo afectación siempre terminará influyendo nuestro porvenir positiva o negativamente para, en este último caso, exigir que en su momento rindan cuenta de ello. Quizás así colaboremos como ciudadanos a darle una mano a Dios y a la Patria para que demanden de una buena vez, en vez de permitir mansamente ser invocados en cada juramento. Carlos Walter Ihlo - Abogado - Villa Paranacito Para leer más: Vicente Garrido "El psicópata. Un camaleón en la sociedad actual". Edit Algar. Robert Hare, "Sin conciencia", Edit. Paidos. (Original en inglés: Without conscience. Guilford Press 1999), Hervey Cleckley, The Mask of Sanity: An Attempt to Clarify Some Issues About the So-Called Psychopathic Personality, Juan Baustista Yofre, "Nadie fue", Edit. Sudamericana. Nelson Castro. Enfermos de poder. Edit Javier Vergara Argentina 2005
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