Esperar del Estado o emprender solo
Hay una tendencia argentina a dejar todo en manos del Estado, devenido así en entidad providente. Este sesgo impide la iniciativa de particulares y grupos, en procura de una vida económica autónoma.¿Pero es que acaso el argentino no es innovador y creativo? ¿No hay ejemplos exitosos de actividad propia? ¿No somos capaces de emprender nada por fuera de la burocracia estatal?Hace poco salió a luz un experimento emprendedor local que rompe con el estereotipo del argentino estado-dependiente. Se trata de la creación de la primera empresa de alimentos orgánicos para bebés.Valentina Peroni abrió hace seis meses NutriBaby y cerrará 2009 con ventas por 2,5 millones de dólares. Esta licenciada en Economía, de 36 años, supo descubrir una oportunidad de negocios y puso manos a la obra.Se dio cuenta que en Argentina no había comida orgánica para bebés, pese a que el país es un buen productor en este rubro. "No había dudas de que había un hueco a llenar", le dijo a la prensa.Con 1 millón de pesos que reunió de sus ahorros e inversores particulares logró construir una planta en Vila Ortúzar, un proceso no exento de dificultades, dadas las trabas burocráticas.La empresa estructuró un proceso con productores que siembran a pedido, plantas de procesado en Santa Fe y Mendoza y el último tratamiento en Buenos Aires.Peroni sedujo a los grandes supermercados del país, que inmediatamente le hicieron pedidos. Ya tiene solicitudes de países del Cono Sur, Europa y Australia. En seis meses, las ventas le permitieron recuperar la inversión inicial.La compañía aumentará su capacidad de producción y ampliará la variedad de productos en 2010. Valentina Peroni, evidentemente, rompe con el estereotipo del argentino medio.Por otro lado, curiosamente, cuando se miran las estadísticas de EE.UU. -existe un trabajo que se llama Global Entreprenurship Market, que mide la actividad emprendedora- Argentina se ubica entre los primeros cinco países del mundo que genera emprendedores.Sin embargo, a esa estadística la acompaña otra decepcionante: Argentina se encuentra entre los primeros países en el porcentaje de los proyectos que fracasa.¿Cómo se explica esta brecha entre una actitud muy emprendedora y la altísima tasa de fracaso? Una de las explicaciones que han dado los estudiosos del fenómeno, es que estos emprendedores lo son por necesidad y no por convicción.Es decir, la gente que se larga a crear algo por sí sola es porque no tiene ninguna otra opción. ¿Lo haría, por ejemplo, si el Estado le garantiza un empleo o si pudiera ganar plata sin trabajar, por ejemplo mediante el juego?Entre nosotros, el escritor Marcos Aguinis ha analizado sociológicamente nuestra falta de iniciativa privada, o de inventiva, y la proclividad a esperar todo del Estado, a través del empleo público.Él lo atribuye a la "cultura de la renta", arraigada entre nosotros desde los orígenes del país, sobre todo en su clase dirigente. "Desde niños nos enseñaron que la pampa húmeda fue una bendición, porque nos convirtió en el granero del mundo y generó la opulencia", sostiene."Pero ahora podemos decir que también fue una maldición, porque amamantó dirigentes miopes y perezosos. Gozaron lo que gratuitamente ofrecía la tierra y quisieron seguir gozando de la misma forma, luego, con el Estado", diagnóstica Aguinis.Esta mentalidad rentística, según el escritor, está en la base de nuestro comportamiento con respecto del Estado, del cual se espera todo, o la idea de "zafar" del trabajo, aguardando por ejemplo un golpe de suerte (en la timba financiera o en el amor al juego).
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