Espías, uno de los oficios más antiguos
Desde que WikiLeaks ventiló información sobre las actividades secretas del gobierno estadounidense, el espionaje quedó en el centro de la polémica. Como si recién ahora se descubriese que existen los espías, uno de los personajes más arcaicos de la historia.Por lo pronto ningún gobierno puede tirar la primera piedra. El acerto le cabe a la administración brasileña, que después de sobreactuar contra el espionaje de Estados Unidos, acaba de quedar descolocada.Ahora resulta que durante el gobierno del presidente Luiz Ignacio Lula da Silva, los servicios de inteligencia brasileño espiaron a diplomáticos de Rusia, Irán e Irak en Brasilia.A la vez monitorearon oficinas de la embajada de Estados Unidos. Estos datos fueron revelados por el diario Folha de San Paulo, los cuales fueron confirmados oficialmente.La agenda internacional viene siendo saturada sobre historias de espionaje después que WikiLeaks, fundada por Julian Assange, filtrara en 2007 documentos que revelan asuntos secretos que comprometen a distintos actores mundiales, sobre todo al gobierno estadounidense.En esta línea también se inscriben las confesiones del analista de inteligencia norteamericano Eduard Snowden, sobre las actividades de espionaje llevadas a cabo por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).Considerado un "soplón" en Estados Unidos, las revelaciones de este agente que vive hoy asilado en Rusia, avivaron resquemores hacia Washington, sobre todo de países europeos, considerados en teoría "aliados", cuyos gobernantes fueron espiados.Después se supo que todos espían a todos. Así lo reveló Bernard Squarcini, ex jefe de los servicios de espionaje francés. "Nosotros también espiamos a EE.UU.", comentó días atrás al diario Le Figaro."La inteligencia francesa sabe bien que todos los países, sean aliados o no en la lucha contra el terrorismo, se espían unos a otros todo el tiempo", declaró. Y defendió la actividad señalando: "Es de interés nacional defender nuestros negocios".Los analistas coinciden que aquí no hay nada nuevo bajo el sol: el espionaje forma parte del arte de gobernar y este tipo de operaciones se remontan a siglos.Aunque es cierto que hoy esta práctica se ve favorecida por el uso de las tecnologías digitales, que permiten capturar y almacenar información sensible. Esto se echa de ver, por caso, en la más reciente película de James Bond, 'Skyfall', el espía británico ícono del mundo del cine.El espionaje ha sido parte indisoluble del ser humano desde el inicio de los tiempos. La referencia más antigua sobre esta actividad se remonta al chino Sun Zsu, en su libro "El arte de la guerra", escrito en el siglo V a.C.Allí dice básicamente que las guerras se ganan conociendo antes el estado real del enemigo: "La información previa no puede obtenerse de fantasmas ni espíritus, ni se puede tener por analogía, ni descubrir mediante cálculos. Debe obtenerse por personas; personas que conozcan la situación del adversario. Existen cinco clases de espías: el espía nativo, el espía interno, el doble agente, el espía liquidable, y el espía flotante. Cuando están activos todos ellos, nadie conoce sus rutas: a esto se le llama genio organizativo, y se aplica al gobernante".Cabe consignar que la práctica del espionaje no sólo incumbe a los gobiernos o a los ejércitos. Ahora las técnicas de los espías florecen en la vida civil y comercial, ya que hay una guerra entablada entre empresas y organizaciones.
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