Está Messi pero falta Tévez: empieza el Mundial y se acaban los problemas
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Cuando la marea baja deja al descubierto todo lo que hay en el fondo del mar. Algo de eso está pasando con el gobierno de Cristina Kirchner y la seguidilla de malas noticias que recibió esta semana. Ni la política ni la justicia ni la economía fueron buenos mensajeros. Pero Messi, con su sueño, puede salvarnos. Jorge Barroetaveña La situación jurídica del Vicepresidente Amado Boudou es casi insostenible desde la política. El fallo de la Cámara de Casación Penal que rechazó su sobreseimiento y encima criticó al fiscal que aceptó los planteos de los abogados del Vicepresidente, fue el golpe más duro. Es que Boudou, más tarde o más temprano, tendrá que ser indagado por el Juez Ariel Lijo y contar cómo no hizo nada de lo que lo acusan que es evitar que fuera a la quiebra la empresa controlante de la Casa de la Moneda y sus vínculos con el fondo al que pertenecía. La política hace tiempo que le soltó la mano. Reducida su tarea un rol puramente protocolar, y aislado del resto del gobierno, el Vicepresidente ve pasar los días y cuenta el tiempo que le falta para tener que dar explicaciones. Ese día, se habrá convertido en el primer vicepresidente de la historia argentina indagado por la justicia.Pero la situación de Boudou, encarna un temor generalizado en las huestes del oficialismo. Intuyen, sagaces, que los vientos han cambiado, y a medida que el poder los va dejando, aumenta su exposición ante la justicia. Otra muestra es la declaración de inconstitucionalidad del convenio con Irán para avanzar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA. Igual, en el fondo, y más allá de la sobreactuación del Canciller Timerman, la justicia le hizo un favor: la movida está estancada desde hace tiempo, no marcha ni para atrás ni para adelante e Irán jamás demostró real intención de permitir avanzar sobre los sospechosos. Políticamente, el acuerdo está muerto desde hace mucho y la justicia le evitó al Canciller otro papelón internacional.Las noticias que llegan desde Comodoro Py no son buenas. Los mismos jueces que hasta no hace mucho miraban para otro lado, ahora se ven embarcados en un anti kirchnerismo furioso. En el gobierno sienten, con razón, que han empezado a hacer cola para contarles las costillas. Es lo que pasa cuando la estancia en el poder empieza a agotarse.Tampoco la economía pudo hacer un aporte positivo. En realidad no lo viene haciendo desde hace tiempo, cuando el modelo emitió las primeras señales de agotamiento. Y como en los equipos de fútbol cuando los resultados no son los esperados, aparecen las peleas internas y los reproches mutuos. Hacer un ajuste ortodoxo de la economía, subiendo las tasas de interés y bajando el gasto público, tiene un correlato sabido que está en cualquier manual: la actividad económica se verá resentida. Pero este impacto claro, debería servir para enfriar los precios. Y aquí aparece la pulseada que libran Fábregas desde el Banco Central y Kicillof desde Economía.Fábregas dice que ya hizo los deberes: subió la tasa, calmó el dólar y empezó a secar la plaza de pesos emitiendo menos. Pero eso no alcanza: hay que meter mano en el gasto y llegar rápido al financiamiento internacional a tasas razonables. Esos son los deberes, acusa el titular del Central, que Kicillof todavía no hizo.La Presidenta está en un solo grito desde hace un par de semanas cuando le llegaron los primeros números del INDEC. La actividad se contrajo un 0,9% en abril, con caída en casi todos los rubros pero sobre todo el automotor y la construcción. Lejos quedó la promesa de ajustar a la heterodoxa, sin resentir el consumo ni la producción industrial. Para Kicillof a Fábregas se le fue la mano subiendo las tasas y apañando a los bancos. Para el segundo, el Ministro no se anima a meter tijera y le falta cintura para lograr los acuerdos internacionales. La Presidenta, en el medio, sólo ve los números reales: la inflación sigue y la actividad económica se contrae. El peor escenario.Tampoco está la política para asistirla, porque debajo de ella, hay un tembladeral. Sin señalar a un sucesor claro, cada uno empezó a atender su propio juego e intereses. Scioli emite cada vez más señales de independencia y se desmarca ni bien puede, y al lado florecen los candidatos, como acaba de confirmar el Presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez. Esta dispersión de 'presidenciables' tampoco es un buen mensaje para la Casa Rosada.Por si fuera poco el documento de la iglesia tuvo acuse de recibo, aunque menguado por la buena relación que Cristina cultiva con el Papa Francisco. En otro momento, la dura declaración de los obispos hubiera sido un escándalo para el kirchnerismo que ahora tuvo que soportar estoico con poco pataleo la embestida. Definir que la Argentina 'está enferma de violencia' es difícil de digerir para cualquier gobierno pero más para uno que nunca aceptó su responsabilidad en el tema. Con cintura mutua la Presidenta recibió a los obispos en Olivos y charlaron sobre el pronunciamiento. El sapo había que tragarlo lo más disimuladamente posible.Parece joda pero es cierto: sólo el Mundial podría traerle al oficialismo un puñado de días de tranquilidad. La presentación de la lista de Sabella debe haber sido uno de los pocos tragos dulces que ha tenido Jorge Capitanich en las últimas semanas. Como los burreros que apuestan todo a las patas de un pingazo, el inconsciente oficial mira las piernas de Messi como la salvación. Ojalá que ese sueño no se manque pese a un vacío inexplicable: falta el jugador del pueblo, Carlitos Tevez. ¿Qué paradoja no?
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