Europa quiere conjurar la especulación financiera
Detrás de la hecatombe europea late la orgía especulativa en las finanzas. Eso parecen decir Francia y Alemania, los dos pesos pesados del continente, cuyos líderes encabezan la presión para limitar la libertad de los operadores financieros.En una carta común, el presidente francés Nicolás Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel, llamaron a la Comisión Europea "a regular en urgencia los mercados financieros y, especialmente, sus productos derivados"."Las severas turbulencias sobre los mercados financieros en los últimos meses suscitan fuertes preocupaciones por parte de los estados miembros de la Unión Europea", escribieron.Esta situación, dicen, "vuelve legítimo interrogarse específicamente sobre ciertas técnicas financieras y la utilización de ciertos productos derivados como las ventas a descubierto y los credit default swaps (seguros de riesgo de crédito o CDS, en sus siglas en inglés".El francés y la alemana piden "acelerar sus trabajos para un encuadramiento reforzado de los mercados financieros". Buscan frenar las maniobras especulativas que habrían ayudado, según ellos, a agravar la peor crisis que sufre el Viejo Continente después de la Segunda Guerra Mundial.Entre esas maniobras figuran las ventas al descubierto de activos, especialmente los bonos soberanos. Esta operación permite a un operador poner en venta un título que no posee para forzar su depreciación y poder comprarlo después a un menor precio, quedándose con la diferencia.Este tipo de conducta provoca encarecimientos injustificados en la financiación de algunos Estados miembros de la Unión Europea, y jaquean toda la arquitectura armada alrededor del euro.Así, Europa está hoy sufriendo los embates de un modelo de desregulación y liberación de los capitales financieros, que en 2008 tuvo a mal traer a los Estados Unidos.El dinero, liberado a su propia lógica, está socavando los cimientos de la economía de mercado. De ahí que desde el pináculo del sistema, ahora se habla de volver a las "regulaciones".Lentamente, las naciones más ricas empiezan a aceptar que las finanzas en un punto han secuestrado a la economía real. "Esta economía es puramente especulativa; una economía virtual que no se basa en ningún activo real (...) Es una economía de casinos y de corredores de apuestas", había advertido en 1997 la socióloga francesa Viviane Forrester.Hasta los analistas más ortodoxos, defensores de la economía de mercado, suscriben que detrás de la crisis de los últimos años, que sacude las bases del capitalismo global, subyace la tiranía del dinero, gran aliada de la codicia humana.Ahora se empieza a reflexionar sobre el rol desmesurado que ha adquirido la moneda. ¿Por qué tiene ese poder mágico de reproducirse? ¿Y cómo es que esta lógica especulativa estropea una actividad humana (la economía), llamada a satisfacer las necesidades del hombre?"El dinero surgió por obra de la convención de los hombres y con vistas al intercambio de las cosas necesarias", decía el viejo Aristóteles.Sin embargo, ese rol queda subvertido cuando el dinero, por una operación propia de alquimista, pretende ser fecundo a espalda de los bienes reales, a través de la "productividad" de sus instrumentos o las apuestas de mercado.Así comienza un proceso que conduce a buscar el dinero por sí mismo, y no como medio del intercambio o aporte a la dinámica productiva. Esta inversión -un medio que se ha convertido en un fin- es contraria a la economía humana.Los líderes europeos, al hablar de regulación financiera, están aceptando que esta desviación está en la base de la actual crisis global.
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