Evitar la reprimarización económica
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En los últimos años se ha producido un cambio en la tendencia de los precios de los productos primarios llamados commodities respecto de la histórica caída en su valor de comercialización. Gustavo SmithOpinión Hasta fines del siglo pasado, los productos agrarios, minerales y combustibles tuvieron en términos relativos una tendencia declinante respecto de las manufacturas industriales, servicios financieros, comunicaciones y bienes de alto contenido tecnológico.Sin embargo, está realidad se modificó por diversas razones, entre las cuales se destacan el crecimiento económico de los países del sudeste asiático y de los BRIC'S (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), sumado al importante peso poblacional de estas economías consideradas "emergentes".En este sentido, los bienes primarios, ya sea como insumos para la producción de alimentos, para la producción de energía o para la producción de bienes industriales, pasaron de presentar una sobreoferta a ser tan o más valorados que aquellos con más instancias de agregación de valor.Por otro lado, una razón fundamental fue la creciente preocupación propia de inicios de siglo respecto de la disponibilidad de largo plazo de los recursos naturales. El mercado se ocupó de asimilar y valorizar la posibilidad de que la escasez de recursos se acentúe y tradujo esto en un alza de precios.Por último, el capital financiero internacional estaba saliendo del auge y posterior caída de la burbuja especulativa del mercado inmobiliario de Estados Unidos. En tal contexto los commodities, que ya verificaban precios en alza, se presentaron como una opción atractiva para captar este flujo de divisas sin mayores opciones de inversión, en un escenario internacional que se mostraba muy afectado por la falta de opciones rentables y las políticas de ajuste y austeridad de los países europeos y Estados Unidos.Se plantea por todo esto una reconfiguración del escenario comercial mundial. Los países tradicionalmente exportadores de materias primas, entre ellos varios de América Latina, vieron modificados los importes a los cuales podían ofrecer sus productos en el mercado internacional.En efecto, si tomamos algunos valores vemos cómo el precio del cobre aumentó más de un 350%, la cotización del oro un 300%, el importe del café casi en un 175% mientras que el precio de la soja fue el que menos impulso tuvo, observándose un aumento del 133%. Aprovechar el excedenteEn este contexto de aumento sostenido de precios, distintos países aprovecharon de diferente manera este excedente. Por ejemplo, Chile, Colombia y Perú disfrutaron tanto como Argentina de esta coyuntura, aunque el aprovechamiento de este excedente histórico haya sido utilizado de manera distinta.La consecuencia de estos descensos de participación industrial, en los tres casos iniciales, es una fuerte reprimarización de su estructura productiva, con el consecuente impacto negativo en la redistribución del ingreso e indicadores sociales negativos.Es más, el comercio de estas tres economías muestra una tendencia al retorno hacia aquella lógica de intercambio internacional de mediados del siglo XIX, caracterizado por la especialización en aquellos bienes primarios donde presentaban ventajas comparativas.En el mejor de los cuatro casos, observamos a la Argentina frenar la sangría y aumentar levemente su porcentual de exportaciones de bienes tecnológicos de punta. En este sentido, algo prioritario es haber evitado un proceso acelerado de reprimarizacion, y acompañar esa tendencia con medidas de fomento a la industria.En Chile, Colombia y Perú, países considerados "modelos" de economía abierta, la bonanza derivada del alto precio de sus bienes primarios, está condicionando una serie de medidas de política económica tendientes a lograr mayor nivel de apertura para colocar estos bienes primarios con bajos aranceles.Si bien la coyuntura favorable de la última década parece dar la razón a estos esquemas de especialización primaria, también la experiencia histórica indica un grado de vulnerabilidad importante de economías así presentadas ante los efectos de una crisis general de la economía internacional.Por esto mismo, las economías latinoamericanas deberían empezar a darle mayor ponderación a la experiencia histórica, a los traumáticos impactos de las crisis externas pero también a estos prometedores primeros avances de Argentina en procura de evitar la reprimarización y establecer mecanismos para alcanzar una economía menos dependiente y mas soberana, que a su vez estimula la reducción de las desigualdades sociales. * Lic. en Relaciones Internacionales del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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