Experiencias con el Presupuesto Participativo
Gracias a una iniciativa del gobierno municipal, por primera vez se está llevando a cabo en Gualeguaychú una experiencia de Presupuesto Participativo. Esta herramienta se utilizó originalmente en Porto Alegre, Brasil, en 1989, y desde entonces muchas otras ciudades del mundo se han ido sumando.
Gustavo Faigenbaum *
Opinion
En Argentina, Rosario se ha constituido desde 2003 en el ejemplo que todos quieren imitar.
¿Por qué han sido tan exitosos los presupuestos participativos? Porque se apoyan en el conocimiento de los vecinos para solucionar de forma eficiente los problemas específicos de cada barrio; porque motivan a la gente a involucrarse en un proceso democrático para definir las prioridades en las obras públicas; porque hacen que la gente se sienta escuchada y respetada.
Celebro y apoyo esta decisión del gobierno de la ciudad. Al mismo tiempo, y con el mayor de los respetos, quiero señalar algunos problemas que ha tenido esta experiencia hasta ahora, con la esperanza de contribuir a que se subsanen.
En primer lugar, la difusión no fue buena. Hice el experimento de preguntarle a los vecinos de mi barrio: casi nadie sabe de qué se trata. Entre los cuatro (sobre treinta) que tienen alguna idea gracias a alguna nota en un diario o en la radio, nadie sabe a qué zona pertenece ni dónde o cuándo son las reuniones.
En otras ciudades se emplearon formas de difusión económicas y fáciles de implementar, que podríamos imitar. Por ejemplo, se distribuyeron afiches con los mapas de las zonas y los horarios de reunión en los comercios del barrio (remiserías, almacenes, peluquerías) que los colgaron en sus vidrieras. No hay excusas para no invitar a la población de una forma tan barata, abierta y eficiente.
En mi caso personal, averiguar qué zona me correspondía y cuándo era la reunión fue una odisea. Llamé a la Municipalidad y pedí información; me transfirieron primero a Tesorería, luego al Concejo Deliberante y finalmente a Comisiones Vecinales. Aparentemente este último destino era el correcto, pero llamé varias veces y nadie atendió el teléfono.
Finalmente fui en persona a la Municipalidad y me dijeron que mi barrio (el Puerto) conforma una zona junto a Munilla y Pueblo Nuevo, y que la reunión era el viernes 4 de mayo en la Escuela 9, Leopoldo Herrera.
Asistí pero el lugar estaba cerrado. Volví a la Municipalidad y me dijeron que la reunión se había suspendido, y que la próxima está programada para el 17 de mayo. En casa, cuando se pierde algún objeto, ya usamos la frase "más escondido que reunión de presupuesto participativo".
Fuera de chiste, tal vez convendría recuperar la oportunidad perdida agregando más reuniones al cronograma de este año y convocando a todos los vecinos. Todavía estamos a tiempo de salvar el proceso.
Un segundo aspecto que me despierta dudas es que las zonas sean tan grandes (¿cómo pueden coincidir en una obra el Puerto, Munilla y Pueblo Nuevo?) y el monto asignado tan pequeño. En Zárate, ciudad de tamaño similar a la nuestra, se trabaja con 19 zonas, versus 9 en Gualeguaychú. Pero entiendo que se trata de un primer ensayo, que es prudente empezar de a poco, y ya he escuchado a los responsables decir que han tomado nota de estas limitaciones y esperan corregirlas los próximos años. Ojalá así sea.
En tercer lugar, existe un fuerte riesgo de que las decisiones de las asambleas no sean democráticas. Los vecinos que asisten a las reuniones (me han dicho que en general van unas 40 ó 50 personas) aparentemente se enteran porque participan en comisiones vecinales o en ciertos clubes, o están en contacto con ciertos referentes barriales.
A diferencia de otras ciudades en las que se alienta a que todos vayan y opinen, y todas las propuestas se pongan sobre la mesa, en Gualeguaychú por ahora se está sugiriendo a las asambleas a que elijan proyectos por consenso. Y en el consenso de una asamblea barrial, muchas veces gana el puntero, el que tiene amigos, el que habla mejor, o incluso el que grita más fuerte.
Es lo contrario a lo que pasa en Rosario, donde los proyectos son votados por toda la ciudad, por medio de urnas ubicadas por todos lados, en una jornada que parece una elección nacional. De esta votación surge una lista de proyectos ordenados del más más prioritario al menos.
Desenlaces posibles
- O bien los vecinos se involucran en un debate horizontal y el presupuesto participativo resulta ser una experiencia de democracia directa que convierte a la gente en digna protagonista y dueña de su barrio y su historia local.
- O bien consolidamos un mecanismo más para que políticos con nombre y apellido tengan la "bondad" de "darle" a la gente del barrio una obra, manteniendo una estructura de comunicación vertical (a través de funcionarios, punteros o líderes barriales). Es decir: clientelismo.
Ojalá que sea la primera...
* Partido Socialista - Gualeguaychú
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